Un nuevo siniestro sacudió la madrugada de este domingo, pues pasadas las 2:40 a.m., un ómnibus de la marca Yutong que cubría la ruta entre La Habana y Guantánamo volcó o colisionó en el tramo conocido como Puente de las Cajas, ubicado entre los kilómetros 172 y 176 de la Autopista Nacional, en la provincia de Cienfuegos.
Se contabilizaron 48 heridos en este accidente, entre ellos siete menores de edad, tres de ellos lactantes, según información de la prensa oficialista.
Afortunadamente, no se han reportado victimas fatales, pero el estado de salud de al menos tres pasajeros es crítico. La directora del Hospital Provincial “Dr. Gustavo Aldereguía Lima”, Ling Denise Santeiro, confirmó que esos pacientes fueron clasificados en código rojo, mientras el resto permanece en código amarillo bajo observación.

Los heridos fueron trasladados inicialmente al hospital de Aguada de Pasajeros, donde se activaron los protocolos de emergencia antes de ser remitidos a centros de mayor capacidad en la capital cienfueguera.
En total, 48 personas reciben atención médica, repartidas entre el hospital general y el Pediátrico “Paquito González Cueto”. La presencia de lactantes entre los lesionados añade una capa de angustia a una tragedia que, como tantas otras en la Isla, podría haber sido evitada.
Las estadísticas oficiales, que el régimen maneja con cuentagotas, confirman que los accidentes de tránsito se han convertido en una de las principales causas de muerte en Cuba. Los datos revelan que siete de cada diez siniestros producen víctimas, y que la colisión entre vehículos (el tipo de accidente más peligroso) concentra el 36% del total de fallecidos.
Las causas declaradas son siempre las mismas: “no prestar la debida atención al control del vehículo” y el “irrespeto al derecho de vía”, dos factores que explican el 63% de los hechos, sin dejar atrás las deplorables condiciones en las que se encuentran las carreteras cubanas que no reciben mantenimiento.
Pero cualquier cubano que haya viajado en ómnibus interprovinciales sabe que la verdad es más profunda y más incómoda para el régimen. Las carreteras, mal iluminadas y en franco deterioro por décadas de abandono, se convierten en trampas mortales cuando se suman vehículos que circulan con neumáticos remendados, piezas recicladas y falta de mantenimiento sistemático. La flota de transportes estatales, incluidos los Yutong, sufren el mismo desgaste que el resto de la economía: escasez de repuestos, falta de inversión y una gestión que prioriza la propaganda antes que la seguridad de los ciudadanos.

Mientras el Partido Comunista desvía recursos hacia campañas de firmas y eventos propagandísticos, familias enteras siguen arriesgando la vida cada vez que abordan un autobús para cruzar la Isla. Los siete menores heridos en Cienfuegos no viajaban solos: iban con sus padres, con sus sueños, quizás con la esperanza de reencontrarse con un familiar en Guantánamo o de regresar a La Habana.
Mientras el régimen habla de “bloqueo” para excusar el estado de las carreteras y los vehículos, los cubanos siguen contando muertos y heridos en accidentes de tránsito.
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