La presencia del Comando Sur en el Caribe volvió a cobrar relevancia este miércoles después de que la Embajada de Estados Unidos en Cuba replicara un mensaje oficial de esa institución militar estadounidense (SOUTHCOM) en el que presentó a la Fuerza de Combate Litoral-24 como una unidad preparada para responder de manera inmediata ante distintos escenarios en la región.
La publicación destacó que sus efectivos permanecieron “listos para cualquier cosa”, desde operaciones humanitarias hasta acciones dirigidas contra organizaciones catalogadas por Washington como narcoterroristas.
El mensaje sobre la presencia del Comando Sur en el Caribe expuso la capacidad operativa de esta fuerza expedicionaria, integrada por más de 1.300 infantes de marina estadounidenses, cuyo despliegue forma parte de la estrategia de seguridad regional impulsada por Estados Unidos.

Según la información divulgada por SOUTHCOM, la unidad permaneció activa dentro de su área de responsabilidad para respaldar las operaciones militares autorizadas por el Departamento de Defensa y alineadas con las prioridades establecidas por la administración del presidente Donald Trump.
La publicación describió a la agrupación como “una fuerza versátil, coordinada y letal”, preparada para adaptarse rápidamente a distintos tipos de misiones en el hemisferio occidental.
Una fuerza preparada para responder a múltiples escenarios
Cabe mencionar que el Comando Sur en el Caribe opera actualmente con la Fuerza de Combate Litoral-24, conformada por efectivos de la 24.ª Unidad Expedicionaria de Marines, considerada una de las unidades de respuesta rápida más importantes del Cuerpo de Marines de Estados Unidos.
Desde el pasado 29 de mayo, esta agrupación asumió oficialmente la función de fuerza táctica de reacción inmediata bajo la estructura operativa de la Operación Southern Spear.
Entre las tareas asignadas por el Comando Sur en el Caribe figuran operaciones de evacuación, refuerzo de sedes diplomáticas estadounidenses, rescate de personal militar, asistencia durante desastres naturales, control marítimo contra actividades ilícitas y acciones dirigidas a desarticular redes vinculadas al narcotráfico y organizaciones calificadas como terroristas.
Las autoridades militares estadounidenses también señalaron que la unidad puede desplegarse con rapidez ante crisis regionales que requieran intervención logística o humanitaria.
Venezuela fue uno de los escenarios recientes de actuación
La actividad más visible del Comando Sur en el Caribe durante las últimas semanas ocurrió tras los terremotos registrados el 24 de junio frente a la costa venezolana.
Luego de que el Gobierno venezolano solicitara apoyo internacional, Estados Unidos suspendió temporalmente algunas operaciones de seguridad previamente programadas y movilizó recursos para atender la emergencia humanitaria.
Como parte de esa respuesta, los buques USS Fort Lauderdale y USS Billings trasladaron suministros hasta el estado La Guaira.
En ese sentido, infantes de marina descargaron ayuda humanitaria, mientras que un día después el USS Fort Lauderdale atracó en puerto venezolano, marcando la primera visita de un buque de guerra estadounidense al país sudamericano en varias décadas.
Posteriormente, el USS San Antonio relevó al Fort Lauderdale como principal plataforma marítima de la operación, permitiendo mantener la distribución de suministros de emergencia.
Operaciones contra el narcotráfico continúan en la región
Vale destacar que el despliegue del Comando Sur en el Caribe no se limitó únicamente a labores humanitarias.
Durante los últimos meses, SOUTHCOM informó sobre diversas operaciones dirigidas contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.
Uno de los episodios más relevantes ocurrió el 25 de marzo, cuando la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear ejecutó una operación contra una embarcación que era utilizada por organizaciones terroristas vinculadas al tráfico de drogas.
El Comando Sur en el Caribe aseguró que la nave transitaba por corredores conocidos del narcotráfico internacional.
Como resultado del operativo murieron cuatro ocupantes de la embarcación, mientras que ningún militar estadounidense sufrió lesiones.
Paralelamente, la Fuerza de Combate Litoral-24 realizó ejercicios militares conjuntos durante junio, incluyendo maniobras aéreas y marítimas desarrolladas en distintos puntos del Caribe.
Entre los entrenamientos destacó una práctica de inserción mediante cuerdas rápidas desde helicópteros efectuada en la Base Naval de Guantánamo, además de ejercicios de aterrizaje sobre la cubierta del USS Fort Lauderdale.
La difusión del comunicado estadounidense ocurrió pocos días después de que el régimen cubano organizara un nuevo Día Nacional de la Defensa encabezado por Miguel Díaz-Canel.
Semanas antes, en declaraciones al Granma, Díaz-Canel afirmó: “El peligro de agresión militar de Estados Unidos hacia Cuba está latente”, vinculando esa afirmación con el incremento de las actividades militares estadounidenses en el área.
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