La crisis de combustible que asfixia a Cuba desde hace meses pegó con especial dureza en la provincia de Sancti Spíritus, donde las autoridades anunciaron la suspensión temporal de la mayoría de los servicios de transporte público por falta de diésel.
La Dirección Provincial de Transporte confirmó la medida como parte de lo que ellos denominan un “reajuste severo” para preservar los escasos recursos combustibles y garantizar apenas las operaciones consideradas vitales, que son el traslado de personal médico, los viajes de pacientes de hemodiálisis y la distribución de productos de la canasta básica.

Sin ómnibus entre municipios ni comunidades rurales
A partir de la madrugada de este jueves 7 de mayo, quedan totalmente cancelados los servicios de ómnibus que conectaban los municipios con la cabecera provincial, así como el transporte interurbano dentro de la ciudad de Sancti Spíritus. Tampoco habrá viajes hacia las comunidades de Paredes, Guasimal y Tunas de Zaza, según precisó Alberto Martínez García, director de la Empresa Provincial de Transporte, en declaraciones al periódico oficialista Escambray.
La única conexión que se mantiene con La Habana es un ómnibus con salida diaria a la 1:00 a.m. y regreso a las 2:40 p.m. El resto de las rutas de largo alcance quedaron interrumpidas por tiempo indefinido.
Las autoridades aseguraron que continuarán operando algunos servicios considerados esenciales como el traslado de personal sanitario hacia hospitales provinciales, los viajes de los llamados medibús dentro de la provincia y hacia Santa Clara y La Habana, transporte de pacientes de hemodiálisis, y la distribución de alimentos vinculados a la canasta básica y al consumo social.
Esta situación se repite pues en febrero pasado, decenas de pasajeros quedaron varados en la terminal de Sancti Spíritus cuando se cancelaron los ómnibus Diana, los trenes locales y el servicio interurbano por idéntica razón. Pero la situación actual es más grave porque responde a un colapso estructural de las importaciones de combustible.
Desde enero de 2026, Venezuela dejó de enviar entre 32.000 y 35.000 barriles diarios tras la captura de Nicolás Maduro. A su vez, la empresa mexicana Pemex suspendió las exportaciones a Cuba debido a una deuda acumulada superior a los 1.500 millones de dólares. El único respiro llegó el 31 de marzo, cuando un petrolero ruso atracó en Matanzas con 730.000 barriles, cantidad suficiente para apenas siete a diez días de consumo nacional.
El propio dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel admitió el pasado 2 de mayo que ese cargamento se agotaba sin que exista una fecha confirmada para nuevos envíos. El ministro de Energía reveló que Cuba necesita ocho buques de combustible al mes, pero solo ha recibido uno desde diciembre de 2025.
A esta hora, el petrolero ruso Universal permanece a la deriva en el Atlántico, a unos 1.600 kilómetros de la isla, con 270.000 barriles a bordo. Su destino es incierto ante la presión de las sanciones estadounidenses.
Indignación ciudadana en redes sociales
En las redes sociales abundan los comentarios críticos, muchos de ellos señalando la contradicción entre el despliegue de cientos de ómnibus para el desfile del 1.° de mayo y las suspensiones anunciadas apenas una semana después.
“Esto era de esperar después de haber gastado miles de litros de combustible por el 1ro de mayo”, escribió un usuario en Facebook. Otro comentó con sarcasmo: “En la edad que tengo no recuerdo que no hubiera transporte un día de las madres”. La coincidencia de la medida con el fin de semana del Día de las Madres encendió aún más la indignación.
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