Los cobardes esbirros del régimen castrista trasladaron recientemente al periodista independiente y activista cubano Ángel Cuza Alfonso hacia el lúgubre centro de detención conocido como El Vivac.
Esta maniobra del aparato represivo de la dictadura, ejecutada el pasado miércoles, marca un nuevo capítulo en la persecución contra quienes se atreven a levantar la voz en una isla amordazada.
El traslado desde la séptima unidad de la policía en el municipio Playa hacia las celdas de Calabazar no es más que un intento desesperado por sepultar en el aislamiento a un hombre cuya única arma ha sido la denuncia constante de las miserias que padece el pueblo.

El secuestro violento y la fabricación de pruebas contra el activista cubano
La detención de este valiente activista cubano ocurrió el pasado 30 de abril, bajo un despliegue de violencia desmedida que caracteriza a las fuerzas represivas cuando se enfrentan a la dignidad ciudadana. En las afueras de su vivienda, Cuza resultó interceptado y sometido por agentes de la Seguridad del Estado, quienes no solo privaron de libertad al opositor, sino que orquestaron un burdo montaje para sustentar nuevas acusaciones penales.
Según denunció el propio afectado mediante una comunicación telefónica, los sicarios del régimen le plantaron evidencia falsa con el objetivo de encasillarlo en el delito de tenencia ilegal de armas de fuego y explosivos.
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Este patrón de fabricar delitos comunes para neutralizar figuras políticas es la especialidad de una tiranía que teme a la verdad. La exesposa del activista cubano, Ana Castillo, confirmó a CubaNet la gravedad de la situación al declarar que el opositor requiere con urgencia los servicios de un abogado defensor.
Castillo fue enfática al denunciar la manipulación del arresto, señalando que los agentes le pusieron tres balas en la mochila en el preciso instante de la aprehensión. Esta maniobra busca elevar el perfil de peligrosidad del periodista para justificar una condena severa que lo mantenga alejado de las calles de La Habana.
El uso de la ley como instrumento de tortura judicial
Desde el punto de vista legal, la trampa tendida contra el activista cubano se apoya en interpretaciones malintencionadas del Código Penal vigente. Raudiel Peña, jurista e integrante del equipo legal de Cubalex, explicó en conversación con Martí Noticias que la acusación podría prosperar debido a la naturaleza de los objetos plantados.
El abogado detalló que este caso tiene que ver con el hecho de que esta bala que él tiene por temas religiosos y las otras que dice que le colocaron, tienen pólvora y la pólvora es una sustancia química explosiva. Esta explicación técnica revela cómo la dictadura utiliza cualquier elemento, por insignificante que sea, para destruir la vida de sus críticos.
La saña contra el activista cubano no es nueva. Cuza ya enfrentó el calvario de la prisión durante seis meses por estas mismas causas fabricadas, hasta que recibió una supuesta libertad en enero de este año.
Sin embargo, aquel proceso nunca se cerró del todo. El régimen mantuvo el asedio utilizando la posesión de una sola bala que el opositor portaba como parte de sus creencias espirituales.
La persecución política disfrazada de criminalidad común
En agosto de 2025, el propio activista cubano ya alertaba desde las sombras del Combinado del Este sobre la falsedad de los cargos en su contra. En aquel momento, Cuza dejó grabada una denuncia donde afirmaba que los instructores policiales decían que se le ocuparon armas de fuego y explosivos, pero en ningún momento hubo ocupación de armas, solamente una bala de calibre 38.
Hoy, la vida de este activista cubano corre peligro en las manos de carceleros que no respetan los derechos humanos básicos. El traslado al Vivac no es una simple cuestión de logística carcelaria, sino una táctica de ablandamiento psicológico.
Mientras la comunidad internacional observa con tibieza, el régimen de La Habana continúa perfeccionando sus métodos para silenciar a la prensa independiente. Ángel Cuza representa la resistencia de una generación que no está dispuesta a callar, y su encarcelamiento es una herida abierta en el cuerpo de una nación que clama por libertad frente a una cúpula de esbirros que solo saben destruir.