Las fallas en el comercio digital en Cuba no cesan, incluso el Ministerio de Comercio Interior, la corporación Cimex y la cadena de tiendas Caribe ya hicieron reconocimiento de las mismas y pese a ellos, las crísticas entre los cubanos continúan, pues son los principales afectados.
Las ventas virtuales, en medio de la pandemia por el coronavirus, cada vez se hacen más necesarias, para mantener el aislamiento social y por ende, evitar el aglomeramiento de personas, pero para que esto funcione, se hace fundamental que mejore la gestión debido al incremento de la demanda en las últimas semanas.
Es innegable que los problemas persisten y las autoridades también se las adjudican a problemas del manejo humano y sus errores, sin poner de por medio los fallos en las tecnologías digitales.
Usuarios como Yuniesky A. Borjas, del reparto habanero de Alamar, comenta que, el 25 abril hizo una compra virtual con número de orden N4C0011780 en el centro comercial Cuatro Caminos de La Habana, donde los productos estaban disponibles, pero hasta la fecha no ha recibido sus productos.
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Denunció que luego de batallar en la navegación en el sitio web, donde tuvo que esperar hasta una hora para completar los datos de la compra, generó el pago de forma correcta -por lo que no caería en los casos de devoluciones por culpa de no haberse generado la orden en sistema-, sin embargo no ha recibido su mercancía y con un mensaje de la pasarela de pagos Transfermovil que me notificaba la devolución total por el importe de esa compra.
“¿Cómo es posible que pase esto cuando la orden estaba correctamente generada, el mismo día en que acababan de reabrir con la totalidad del inventario disponible? Es inadmisible cuando la lógica del negocio establece un inventario digital contra uno físico: un inventario digital que es espejo y reflejo del físico que lo respalda; y que cuando se implementa un carro de compra en e-Commerce, los productos añadidos son reservados del inventario digital y no hay manera alguna de que se justifique ese faltante”,
cuesionó el internauta.
El debate también puntualiza que si un artículo no está disponible no debe aparecer en el comercio digital, por lo tanto si se puede ingresar al carrito en línea un producto es porque estuvo disponible y fue debidamente reservado, pagado y rebajado del inventario para que más nadie lo pueda tocar, pues se supone que ya el artículo pertenece al usuario.
El mismo internauta, indica que bien podría entender los retrasos en los envíos de la mercancía, hasta cierto punto; “pero tiene que haber garantía total de que lo comprado y pagado llegue íntegro a domicilio”.
Crísticas del comercio digital en otros usuarios
Otros usuarios afirman que adquirieron productos en línea el pasado 20 de abril, en la tienda Las Novedades, de Bayamo, por la que recibió la orden número 1005, donde dejó como beneficiario a un tercero.
Seis días después, al no recibir notificación alguna, la persona a quien le pusieron el nombre de la compra fue hasta la tienda en físico a recoger su compra, sin embargo, la empleada del lugar le indicó que no existía ninguna orden con ese nombre.
Inmediatamente el usuario hizo un llamado a la tienda para confirmar su compra, donde le confirmaron que sí estaba la compra a nombre del beneficiario pero que lo esperara en su residencia, y que incluso podía retirarlo cualquier día antes de que lo enviaran en el carro, porque hubo un error de ellos, por lo que no fue enviada hasta el lugar.
No fue hasta 25 minutos después que se contradijo la información, el mismo empleado de la tienda lo llamó y le indicó que el producto ya no estaba en existencia, que se le reintegraría el dinero.
“No entiendo, dice, no concibo que primero me digan una cosa y después otra. Me tienen que dar una respuesta convincente, porque confiaba en que tenía el producto garantizado. Y ahora no tengo nada”,
concluye el usuario.