Este lunes 11 de diciembre se llevó a cabo en Washington una nueva ronda de conversaciones migratorias entre representantes del régimen cubano y los Estados Unidos, la cuál estuvo presidida por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal.
De acuerdo con información publicada por el Minrex, el régimen expuso su preocupación luego de que la administración de Donald Trump decidiera llevar al mínimo el personal de su embajada en La Habana, catalogando dicha decisión de “infundada, unilateral y políticamente motivada”.
Así mismo, la delegación castrista informó sobre el impacto negativo que puede tener la suspensión de visas, lo que paraliza los trámites de los ciudadanos cubanos para visitar o emigrar a ese país.
Resulta extraño además que el régimen se valga de argumentos cómo “obstaculiza seriamente las relaciones familiares y los intercambios de todo tipo entre ambos pueblos”, cuando son ellos quienes niegan el acceso a los cubanos, como en el caso de los médicos, que huyen de la esclavitud de las misiones buscando una mejor vida.
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Ley de Ajuste Cubano
El régimen no tardó en atacar a la Ley de Ajuste Cubano, pidiendo su inmediata derogación asegurando que estimula la migración irregular. Obviando por completo las precarias condiciones sociales y económicas que imperan en la Isla y que son las principales causas de migración de los cubanos.
Sin embargo, ambas delegación ratificaron su acuerdo en reconocer como “positiva” el cese de la política “pies secos/pies mojados” el pasado 12 de enero por parte del entonces presidente Barack Obama, y del “Programa de Parola para Profesionales Médicos“.
Redacción Cubanos por el Mundo