Unas botellas con agua, eran el único contenido visible en el refrigerador de una cubana identificada en la red social TikTok como @la.cubanita621, quien publicó un video el pasado domingo para evidenciar la cruda realidad que atraviesan miles de familias en la isla: interrupciones eléctricas que se extienden hasta 40 horas consecutivas, volviendo inservibles los alimentos adquiridos con enormes sacrificios económicos.
Con la voz entrecortada, la joven muestra el interior vacío de su nevera mientras relata la odisea de perder lo poco que había logrado comprar. “Son tantas las horas… toda la comida, la poca que teníamos, que no nos la regalan y bastante cara sale, tuvimos que botarla”, lamenta. La mujer explica que las breves ventanas de suministro eléctrico, apenas una o dos horas al día, son insuficientes para mantener la cadena de frío.
@la.cubanita621 El pueblo de cuba está sufriendo una gran miseria sin corriente ni agua ni gas. Esto debe parar. El pueblo llora #libertad #cubaduele #cubanosporelmundo #patriayvida #miseriacuba #parati #fly ♬ sonido original – La cubanita 🇨🇺
“Esto es una falta de respeto, 30, 40 horas sin corriente nos las ponen; lo único que nos dejan son una o dos horas que no da para congelar absolutamente nada”, denuncia mientras la cámara enfoca el interior del refrigerador.
El testimonio de esta cubana se publicó precisamente el día en que el déficit energético nacional alcanzaba los 2,120 megavatios (MW), con apenas 980 MW disponibles para cubrir la demanda de todo el país. Este registro resulta especialmente alarmante si se considera que solo tres días antes, el 25 de junio, la cifra había escalado hasta los 2,208 MW, la peor marca histórica jamás registrada en Cuba, dejando sin servicio eléctrico a entre el 66% y el 70% de la población de manera simultánea.
El mapa de los apagones dibuja un panorama cada día peor en las provincias, La Habana acumula cortes que oscilan entre veinte y 24 horas diarias; en Matanzas, algunas localidades han soportado hasta 85 horas continuas sin electricidad; mientras que Granma y Santiago de Cuba superan las 48 horas ininterrumpidas. La crítica y averiada Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la de mayor capacidad del país, sumó su decimoquinta falla del año el pasado 15 de junio, perpetuando la agonía del sistema electroenergético nacional.
El impacto de estos cortes prolongados trasciende lo eléctrico para golpear de lleno la seguridad alimentaria de la población. Según datos del Food Monitor Program, el 96% de los cubanos ha visto reducir drásticamente su capacidad de compra de alimentos, y en mayo de 2026, el 33.9% de los hogares reportó que al menos uno de sus miembros se acostó sin haber probado bocado. La isla, que importa aproximadamente el 80% de lo que consume, ha sufrido un desplome del 67% en su producción nacional de alimentos durante los últimos cinco años, creando un cóctel explosivo de escasez y desperdicio forzado.
Otros casos como estos se han publicado en las redes sociales, en mayo, una octogenaria mostró su nevera descongelada y vacía; otra madre documentó cuatro jornadas sin luz mientras intentaba cocinar carne que se descongelaba lentamente. Mostrar el interior de los refrigeradores se ha convertido en un acto de resistencia y denuncia ciudadana ante una crisis que las autoridades insisten en minimizar. El mismo domingo en que se difundió el video, vecinos de La Habana Vieja protagonizaron cacerolazos y gritaron consignas como “¡Libertad!” tras superar las 40 horas sin fluido eléctrico. El Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 1,311 manifestaciones solo durante el mes de mayo de 2026, lo que representa un incremento del 29.5% respecto al mismo período del año anterior y constituye la cifra mensual más alta desde que se lleva registro.
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