La afectación eléctrica superó los 2.000 MW en el horario pico, con más del 70% del territorio sin servicio. El ministro de Energía y Minas reconoció ante la Asamblea Nacional que hay comunidades que llevan hasta 105 días sin electricidad.
Cuba vivió en las últimas horas, una de las jornadas más críticas del año en materia energética. A las 7:00 de la noche, la Unión Eléctrica (UNE) reportó una afectación de 2.042 MW en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN), con una disponibilidad de apenas 1.013 MW frente a una demanda de 3.114 MW. En la práctica, el país solo disponía de capacidad para cubrir el 32 % de la electricidad que necesitaba.
El déficit entre la generación disponible y la demanda superó los 2.100 MW, lo que dejó sin servicio eléctrico a buena parte del territorio nacional durante el horario de mayor consumo, el de la tarde-noche.
La gravedad del escenario ya era evidente desde primeras horas del día. A las 6:00 a.m., el déficit alcanzaba los 1.820 MW, y la propia UNE había pronosticado para el horario pico una afectación de hasta 2.280 MW, con una demanda estimada de 3.250 MW y apenas 1.000 MW de generación disponible. Según los datos oficiales, los apagones podían afectar simultáneamente hasta al 70 % del país.
Entre las principales causas de la crisis figuran 106 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, además de la Patana de Regla, la Patana de Melones, el Central Fuel de Mariel y el Central Fuel de Moa, todos inactivos. A esto se suman varias unidades de termoeléctricas en avería, entre ellas la unidad 6 de la CTE Mariel, la CTE Antonio Guiteras, la unidad 2 de la CTE Felton y la unidad 3 de la CTE Renté.
Mientras millones de cubanos afrontaban otra jornada de apagones, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, compareció ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y admitió la magnitud de la crisis.
“Hay comunidades y asentamientos que han estado hasta 105 días seguidos sin electricidad”, reconoció el funcionario durante su intervención.
Tampoco ofreció un panorama alentador sobre una posible recuperación del sistema. “El camino es largo”, afirmó, al atribuir parte de la crisis al robo de aceite dieléctrico de transformadores y a la persistente escasez de combustible. Sin embargo, evitó referirse al deterioro estructural de las termoeléctricas, cuya falta de mantenimiento ha sido señalada durante años como una de las principales causas del colapso energético.
El ministro negó además que las recientes caídas del SEN respondieran a errores de operación. La mayoría de los colapsos han estado asociados a fallos y averías en centrales termoeléctricas con infraestructuras obsoletas, décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
La frustración volvió a sentirse en las calles. En Santiago de Cuba, vecinos del reparto Sueño protagonizaron una protesta con cacerolas para denunciar los prolongados cortes eléctricos.
Las protestas con cacerolas, conocidas como cacerolazos, se han extendido por varias localidades de la isla en las últimas semanas, reflejando el creciente descontento popular ante una crisis que no cesa.
Julio se ha convertido en el mes más crítico del año para el sistema eléctrico cubano. El 6 de julio ocurrió el tercer colapso total del SEN en lo que va de 2026, dejando sin electricidad a unos 9,6 millones de personas.
Dos días después, el 8 de julio, se registró un déficit récord de 2,341 MW, con alrededor del 73 % del país afectado de forma simultánea. El 14 de julio se produjo otro colapso nacional tras la salida de la unidad Felton 1, y el 24 de julio la afectación volvió a superar los 2,300 MW.
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