La delincuencia en Cuba sigue creciendo a pasos agigantados y volvió a quedar en evidencia tras el robo de una motorina en pleno centro de Cárdenas, Matanzas, un suceso que confirma el fracaso absoluto de las fuerzas represivas del régimen frente al avance de la inseguridad.
Esto ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en el pan de cada día ante la mirada impasible de una dictadura que solo prioriza el control político mientras la ciudadanía queda totalmente desamparada.
El desamparo ciudadano ante la ineficacia estatal
Según una denuncia difundida por Christian Arbolaez en Facebook, el lunes, cerca de la 1:30 de la tarde, el propietario de una motocicleta eléctrica marca AVA, color amarillo, fue víctima de un asalto en la calle García, entre Coronel Verdugo e Industria. El vehículo, que carecía de su carenado frontal y espejos por encontrarse en pleno proceso de reparación, constituye el único medio de transporte y sustento para una familia que hoy sufre las consecuencias de una delincuencia en Cuba que opera con total impunidad en las narices de las autoridades castristas.

Trascendió que los malhechores no solo se llevaron el equipo motorizado, sino también una suma de dinero en efectivo y la circulación de otro vehículo a nombre de Heymis Almeida León, agravando considerablemente el perjuicio económico causado a las víctimas.
La desesperación de los afectados los obliga a recurrir al auxilio ciudadano mediante redes sociales, toda vez que la policía del régimen resulta ineficaz a la hora de combatir esta ola de robos que azota la isla.
Para cualquier información que permita localizar la moto o los documentos, los propietarios habilitaron los números telefónicos 55 85 50 68 y 53 42 89 01.
La inacción de la dictadura frente al colapso de la seguridad
La realidad es que la delincuencia en Cuba se desborda mientras el aparato represivo se mantiene ocupado persiguiendo a opositores, periodistas independientes y ciudadanos que solo exigen libertad.
La falta de seguridad ciudadana es una muestra clara del colapso institucional provocado por décadas de ineficiencia y corrupción sistémica. Mientras los cubanos de a pie son despojados de sus escasas pertenencias por antisociales que aprovechan la decadencia social, la cúpula ignora deliberadamente una crisis de delincuencia en Cuba que mantiene a la población sumida en el miedo y la indefensión constante.
Este robo en Cárdenas representa una página más de esta tragedia cotidiana donde los criminales caminan libres, protegidos, irónicamente, por la inoperancia del mismo sistema que prometió un orden que nunca existió.
Otros robos en Cuba
La combinación de la delincuencia en Cuba con el nulo accionar de las mal llamadas “autoridades” ocurre a menudo en cada rincón del país. Por ejemplo, hace pocas semanas, salió a la luz el caso de Yanet Pérez, el cual constituye la radiografía exacta de este naufragio institucional.
Su vivienda, ubicada en el Pueblo La Gallega, municipio de Guanabacoa, sufrió un asalto a plena luz del día. Un domingo por la mañana, mientras ella no estaba en su hogar, los delincuentes desvalijaron su propiedad.
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Entre los objetos sustraídos figuraron una planta eléctrica, una planta de combustible, ropa y diversos enseres electrónicos, un botín que evidencia la miseria moral de quienes hoy campan a sus anchas por las calles de la isla.
La frustración de la afectada alcanzó su punto máximo al cuestionar la eficiencia del cuerpo policial: “¿Díganme si me tengo que aparecer yo allí y hacer su trabajo y más?”.
Esta pregunta, más que una duda, constituyó una sentencia contra un Ministerio del Interior que perdió cualquier rastro de legitimidad, y con razón, pues cada ciudadano sabe que prefieren reprimir al pueblo antes de que hacer frente a los verdaderos criminales.