Un video difundido este fin de semana, puso en evidencia las condiciones en las que viajan los pasajeros del Tren Morón-Camagüey, cuyo boleto cuesta 1.500 pesos cubanos (CUP) por persona.
Las imágenes, publicadas en Facebook por el periodista José Luis Tan Estrada, fueron captadas en un ambiente de escasa iluminación y muestran vagones con un interior deteriorado y deplorable. La grabación trasciende apenas un día después de que el servicio fuera reactivado, tras meses de paralización por falta de combustible.
El precio del pasaje resulta especialmente elevado para los ingresos de buena parte de la población. Los 1.500 CUP representan cerca de la mitad del salario mínimo nacional, establecido en 3.210 CUP desde julio.
Esta realidad ha generado un profundo malestar entre los usuarios, quienes consideran que la tarifa no guarda relación con la calidad del servicio que ofrece el Tren Morón-Camagüey.
Las condiciones mostradas en el video provocaron numerosas críticas en las redes sociales. Un comentarista calificó el servicio como «una estafa» y «un bochorno», y cuestionó la existencia de un ministro de Transporte ante la situación mostrada.
Otro usuario consideró que el precio constituye «una falta de respeto al pueblo» debido a las condiciones del servicio, mientras un tercero comparó los vagones con espacios destinados al transporte de ganado y denunció que los asientos y pasillos suelen ser ocupados por sacos y otras cargas.
La crítica también incluyó referencias al deterioro histórico: «No ha cambiado en nada, yo lo cogía en el 2000 para ir a Morón y era una película de terror, indescriptible», comentó otro usuario.
«Concuerdo que el precio es muy elevado para un transporte que siempre fue catalogado de barato y accesible. Pero teniendo en cuenta las condiciones actuales resuelve, porque esa misma ruta en un camión puede costar el doble y hasta el triple», sostuvo uno de los comentaristas.
«Todo sigue igual y peor: las mismas condiciones malas con mayor precio», resumió otro cubano, sentimiento que compartieron varios ante un sistema de transporte que exige cada vez más a quienes menos tienen.
La reactivación de la ruta se produce en medio de un colapso ferroviario sostenido. En marzo, las siete rutas de tren de Ciego de Ávila estaban completamente paralizadas y apenas dos de 135 rutas de ómnibus estatales permanecían activas en la provincia.
A escala nacional, los trenes operan solo 16 servicios mensuales frente a 62 en su mejor momento histórico, una caída del 74%, y el sistema funciona con apenas 12 a 14 locomotoras de las 34 necesarias, según datos oficiales.
El debate sobre las tarifas ferroviarias es nacional, pues en Guantánamo, las autoridades anunciaron cambios en los precios del tren aún pendientes de aprobación del Ministerio de Finanzas y Precios.
En este escenario, el Tren Morón-Camagüey se ha convertido en un símbolo de las dificultades que enfrenta el transporte público en la isla.
La escasez de combustible ha tenido un impacto severo en el sistema de transporte en Cuba. El régimen de la isla ha reducido la frecuencia de servicios y ha implementado un sistema de asignación de pasajes basado en prioridades.
Sin embargo, estas medidas han sido criticadas por favorecer la corrupción y la discrecionalidad, dejando a muchos cubanos sin opciones de movilidad asequibles.
Para los usuarios del Tren Morón-Camagüey, la reactivación del servicio no ha significado una mejora real, ya que los vagones continúan deteriorados, con escasa iluminación y a menudo ocupados por sacos y otras cargas, lo que perpetúa las quejas y las comparaciones con vagones de transporte de ganado.
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