El cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba es un paso positivo. Las diez administraciones norteamericanas anteriores fracasaron en sus objetivos de derrocar al régimen cubano. Primero con la lucha armada de los alzados en la Sierra del Escambray y el desembarco por Playa Girón de la brigada 2105, cuya derrota fortaleció aún más al régimen castrista.
Fidel Castro tenía muy claro que no podía perpetuarse en el poder y al mismo tiempo tener relaciones con Estados Unidos. La confrontación era el abismo que necesitaba para imponer sus reglas, ayudado con el apoyo militar y económico de los soviéticos. Fue siniestro, hábil, ningún dictador del siglo XX lo superó en astucia. Venció a diez presidentes de la potencia más poderosa del mundo, puso al imperio soviético al servicio de sus ansias insaciables de poder y sobrevivió al derrumbe del socialismo real. Nada de esto le hubiera sido posible si hubiera coqueteado con la democracia.
Por suerte o por desgracia, existe el tiempo para vencer al hombre.
Hoy un millón de turistas y centenares de empresas norteamericanas en Cuba serían un mal necesario para el gobierno castrista y una gran oportunidad para los cubanos de desarrollar nuestra economía y crecer en derechos civiles.
Obama abrió el camino, nos toca a nosotros, los cubanos, continuar.
ernestotravieso8@gmail.com; Ernesto Travieso
*Activista de Derechos Humanos




