Varios estadounidenses que viajaron a Cuba para participar en las actividades organizadas por el régimen castrista con motivo del centenario del nacimiento de Fidel Castro enfrentaron controles adicionales a su regreso a Estados Unidos.
En ese sentido, trascendió que los agentes federales retuvieron brevemente a los estadounidenses que viajaron a Cuba en el Aeropuerto Internacional de Miami, los interrogaron y, en algunos casos, incautaron temporalmente sus dispositivos electrónicos para inspeccionarlos.
La operación colocó bajo escrutinio el propósito y las actividades desarrolladas por los viajeros en la Isla, en momentos en que Washington endureció las medidas contra estructuras vinculadas al aparato estatal cubano y acusó al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) de utilizar intercambios internacionales como instrumentos de influencia.
Funcionarios estadounidenses informaron a Associated Press que las autoridades se prepararon inicialmente para someter a revisión secundaria a decenas de activistas procedentes de Cuba. Finalmente, una cantidad considerablemente menor cumplió los criterios establecidos para un interrogatorio reforzado.
Los agentes también inspeccionaron teléfonos celulares y otros equipos pertenecientes a algunos de los estadounidenses que viajaron a Cuba.
Tras las revisiones, las autoridades liberaron a todos los viajeros y permitieron su entrada a territorio estadounidense. Sin embargo, el procedimiento podría no representar el final del caso.
Los funcionarios citados por AP indicaron que podrían producirse acciones posteriores si las investigaciones determinaran que alguno de los participantes violó las sanciones de Estados Unidos contra el régimen cubano.
Viajar a Cuba no está autorizado para cualquier propósito
El contexto legal resulta especialmente relevante para los estadounidenses que viajaron a Cuba. Las regulaciones administradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) mantienen prohibidas las transacciones relacionadas con viajes turísticos a la Isla.
Washington contempla 12 categorías de viajes autorizados bajo determinadas condiciones, entre ellas visitas familiares, actividades periodísticas, investigaciones y reuniones profesionales, actividades educativas y religiosas, proyectos humanitarios y acciones de apoyo al pueblo cubano. Las personas que cumplan todos los requisitos de una licencia general no necesitan solicitar previamente una autorización específica a OFAC.
La normativa también establece restricciones sobre determinadas transacciones directas con entidades vinculadas al régimen y propiedades controladas por el régimen cubano. Por ello, la investigación sobre los estadounidenses que viajaron a Cuba podría centrarse no solamente en el motivo declarado del desplazamiento, sino también en las actividades y transacciones efectuadas durante su estancia.
Washington apuntó contra la red de influencia del ICAP
Los interrogatorios contra los estadounidenses que viajaron a Cuba coincidieron con una nueva ofensiva de la Administración de Donald Trump contra instituciones de la dictadura cubana. Estados Unidos sancionó el 20 de agosto a tres funcionarios del ICAP y nueve entidades estatales relacionadas con sectores como minería, metales y construcción.
Entre los funcionarios alcanzados por las medidas figuraron Fernando González Llort, presidente del ICAP y uno de los cinco agentes cubanos condenados en Estados Unidos por espionaje; Noemí Ramona Rabaza Fernández, primera vicepresidenta de la organización; y Leima Martínez Freire, responsable de América del Norte.
El secretario de Estado, Marco Rubio, vinculó la actuación del ICAP con las celebraciones desarrolladas por el castrismo para conmemorar los 100 años del nacimiento de Fidel Castro.
“Hace apenas unos días, el régimen intentó aprovechar el centenario del nacimiento del líder comunista y déspota Fidel Castro para revitalizar esta red subversiva, trasladando a La Habana a una nueva brigada de simpatizantes internacionales para que establecieran contactos con funcionarios del régimen”, declaró Rubio.
Las autoridades estadounidenses acusaron al ICAP de utilizar actividades culturales y educativas para desarrollar redes de influencia. La ofensiva contra la institución aumentó así la atención sobre los estadounidenses que viajaron a Cuba y participaron en los actos políticos organizados durante el centenario del dictador fallecido.
Más de 1.500 extranjeros participaron en los homenajes
El régimen cubano convirtió el 13 de agosto, fecha en la que se cumplieron 100 años del nacimiento de Fidel Castro, en el eje de una campaña de exaltación de la figura del fallecido dictador.
Más de 1.500 activistas internacionales participaron en las conmemoraciones, según cifras oficiales recogidas por Reuters. Los visitantes llegaron desde más de 60 países y acudieron a diferentes actividades organizadas en medio de una profunda crisis económica, energética y social en la Isla.
La presencia de los estadounidenses que viajaron a Cuba adquirió especial relevancia por las restricciones que impone Washington a las transacciones relacionadas con desplazamientos hacia territorio cubano.
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