Exprisionero político denuncia acoso de esbirros castristas

Un acto de acoso contra el exprisionero político cubano, Javier Delgado Torna, demuestra que el ensañamiento del régimen castrista contra los ciudadanos que desafiaron abiertamente su tiranía durante las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021 no se detiene ni siquiera tras el cumplimiento formal de las condenas impuestas por sus tribunales sumisos.

En el municipio de Caibarién, ubicado en la provincia de Villa Clara, la policía política ha puesto en marcha un minucioso operativo de cerco, provocación comunitaria y hostigamiento este activista, quien padece un cuadro clínico de extrema gravedad que incluye diabetes, hipertensión arterial y el antecedente de haber sobrevivido a dos infartos cardíacos.

Sin embargo, su delicada condición médica no ha frenado la voracidad del aparato represivo de la tiranía. La denuncia pública, difundida a través de Martí Noticias, expone con claridad los métodos rastreros a los que recurre la dictadura para forzar un delito común que sirva de pretexto legal para encarcelar de nuevo a un opositor al que no ha logrado doblegar ideológicamente.

Agentes de fachada y la anatomía del acoso

El método de persecución empleado en las calles de Caibarién revela la cobardía estructural del sistema comunista, el cual prefiere instrumentalizar a partidarios del régimen para generar conflictos de convivencia vecinal que posteriormente puedan ser utilizados como detonante penal por las autoridades judiciales.

El incidente denunciado ocurrió mientras el afectado participaba en una partida de dominó en su cuadra junto a otros vecinos del barrio. En ese momento, un individuo identificado como Rogelio irrumpió en el lugar con una actitud agresiva para iniciar una acalorada discusión bajo la excusa de disputar un turno en el juego.

Rogelio reúne el perfil característico de las fuerzas de choque al servicio del Estado: milita abiertamente en el Partido Comunista de Cuba, trabaja en el castigado sector de la salud pública, formó parte del contingente enviado a Venezuela para respaldar al régimen de Caracas e integra activamente las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida.

La rápida lectura de la situación por parte del afectado evitó que la trampa se consumara; este exprisionero político encaró directamente al provocador, señalando de forma tajante que la agresión no constituía un pleito cotidiano entre ciudadanos, sino una provocación política orquestada directamente por la Inteligencia del régimen a la que no pensaba ceder.

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De la venganza judicial a la alerta en organismos internacionales

El historial represivo contra Javier Delgado Torna incluye una condena inicial a tres años y seis meses de privación de libertad tras haber participado en las protestas cívicas del 11J en Villa Clara. Debido a las pésimas condiciones del presidio y al rápido deterioro de su estado de salud tras las rejas, la propia tiranía se vio obligada a concederle una licencia extrapenal, condición en la que permaneció hasta la extinción total de la sanción.

No obstante, la conclusión del período del castigo formal no significó el fin de la persecución. Desde que recuperó la libertad, este golpeado exprisionero político ha tenido que enfrentar difamaciones continuas orquestadas frente a sus propios vecinos y la utilización sistemática de terceros para agredirlo verbalmente, con la meta de provocar una reacción violenta que la Seguridad del Estado pueda tipificar como un supuesta agresión física para revocar su estatus y devolverlo a la cárcel.

La gravedad y persistencia de este acoso movilizaron a diversas organizaciones independientes en el ámbito internacional. Durante el último año, la Fundación para la Democracia Panamericana presentó una petición urgente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para exigirse al Estado cubano el cese del hostigamiento contra el opositor y la adopción de medidas efectivas que garanticen su vida.

Asimismo, la CIDH ya había tenido que intervenir previamente por la situación médica de este exprisionero político, requiriendo información oficial a las autoridades sobre las garantías de protección brindadas para salvaguardar su integridad física dentro del territorio nacional.

Resistencia cívica frente al chantaje de la tiranía

La estrategia de la dictadura de sustituir la prisión política formal por el linchamiento social y el hostigamiento diario en las comunidades busca enviar un mensaje aleccionador al resto de la población para inhibir cualquier rastro de protesta pública. Sin embargo, la determinación asumida por este valiente exprisionero político desbarata por completo el relato oficialista de control total y normalidad democrática.

A pesar de los constantes episodios de asedio y de cargar con secuelas físicas irreversibles dejadas por el presidio, el activista confirmó que no claudicará en su labor opositora y responsabilizó de manera categórica a la policía política por cualquier desenlace fatal o nuevo arresto arbitrario que pueda sufrir en el futuro cercano.

Frente a la impunidad con la que operan los órganos represivos, la denuncia de Javier Delgado Torna se mantiene como un testimonio de resistencia cívica que busca mantener alerta a la comunidad internacional sobre las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que se ejecutan a diario en la isla.

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