Cuba y el discurso del miedo: Fernández de Cossío denuncia un “diseño comunicacional fríamente calculado” (+VIDEOS)

El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío denuncia una supuesta estrategia de Estados Unidos para “normalizar” una agresión militar contra Cuba.

Sus declaraciones vuelven a poner sobre la mesa una práctica habitual del régimen: gobernar desde el miedo.

El funcionario, que hace poco se le vio pidiendo “limosna con escopeta”, afirmó que existe un “diseño comunicacional fríamente calculado” para preparar el terreno hacia un eventual conflicto, en un post desde su cuenta de Facebook donde recibió un aluvión de críticas.

“El esfuerzo visible en tratar de normalizar la amenaza de agresión militar contra Cuba de parte de EEUU, responde a un diseño comunicacional fríamente calculado”, escribió el vicecanciller, en una nota que replicó el estatal Radio Bayamo.

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Sin embargo, más allá de las acusaciones políticas, sus palabras parecen responder a una necesidad interna del castrismo: mantener viva una narrativa de amenaza permanente.

En un contexto de apagones, inflación, escasez y creciente descontento social, el régimen castrocanelista vuelve a recurrir al enemigo externo como mecanismo de cohesión política.

La estrategia no es nueva, pero sí cada vez más visible en medio de la crisis estructural que atraviesa la isla.

Fernández de Cossío denuncia
Fernández de Cossío y el “diseño comunicacional fríamente calculado”: un poco más de propaganda y victimización del aparato represor (Foto: Facebook)

“No si los únicos que se van a ir del aire son ustedes, así que poca sangre se va a derramar comparada con la que ustedes han derramado en estos 67 años”, le refutó la periodista independiente Iliana Hernández.

Otro usuario, que se identifica en Facebook como Alhe LM, contestó al funcionario castrista:

“Baño de sangre es el que ustedes han impuesto sobre nuestra isla durante casi siete décadas. La historia se encargará de registrar el costo humano de todas las guerras que nos obligaron a cargar, conflictos que ni siquiera eran nuestros. Y eso sin contar la represión brutal y el exilio forzado que empujó a cientos de miles a lanzarse al mar o atravesar la selva, muchos de los cuales jamás llegaron a su destino. Toda esa sangre recae sobre el régimen cubano, que tarde o temprano tendrá que rendir cuentas por sus abusos y sus crímenes.”

El castrismo y la política de sembrar el pánico

La dirigencia cubana ha utilizado históricamente la confrontación con Estados Unidos como eje central de su discurso político. Cada momento de tensión sirve para justificar restricciones, reforzar el control social y desplazar la atención de los problemas internos.

Lo que Fernández de Cossío denuncia apunta precisamente en esa dirección. Hablar de “baño de sangre” y de “agresión militar” introduce un tono alarmista que busca generar temor tanto dentro como fuera de Cuba.

Sin embargo, actualmente no existe evidencia concreta de una preparación militar estadounidense contra la isla. Lo que sí existe es un fuerte enfrentamiento político y diplomático, acompañado de sanciones económicas y presiones internacionales.

El problema para el régimen cubano es que el discurso viejo de toda la vida pierde fuerza frente a la realidad cotidiana de millones de ciudadanos que enfrentan apagones de más de diez horas, falta de alimentos y una migración masiva sin precedentes.

Ante ese escenario, instalar la idea de una amenaza externa ayuda a reconstruir un clima de “plaza sitiada”, un escenario útil para desmovilizar críticas y presentar cualquier cuestionamiento interno como parte de una conspiración internacional.

El supuesto “diseño comunicacional” y la maquinaria propagandística que Fernández de Cossío denuncia

Resulta llamativo que Fernández de Cossío denuncia un “diseño comunicacional fríamente calculado” cuando el propio aparato estatal cubano opera desde hace décadas bajo una estructura propagandística altamente organizada.

El régimen no solo controla los medios tradicionales dentro de la isla, sino que además ha expandido su presencia en redes sociales mediante voceros oficiales, activistas digitales, ciberclarias, flotillas diz que “humanitarias” y creadores de contenido alineados con la narrativa gubernamental.

En los últimos años se ha hecho evidente el impulso de youtubers, influencers y perfiles políticos que reproducen el discurso oficial desde plataformas digitales.

Muchos de ellos minimizan la crisis interna y concentran su contenido en responsabilizar exclusivamente a Estados Unidos de todos los problemas cubanos.

Fernández de Cossío denuncia
La Defensa Civil de Cuba repatrió esta “guía familiar”, ante una “inminente” intervención militar de EE.UU.

La intención es clara: disputar el relato internacional y frenar el deterioro de la imagen del régimen en internet. El castrismo entendió que la batalla mediática ya no se libra solo en la televisión estatal, sino también en YouTube, Facebook, TikTok y X.

Por eso resulta contradictorio presentar a Cuba como víctima de manipulación comunicacional mientras el propio Estado desarrolla campañas sistemáticas para instalar matrices políticas, desacreditar opositores y controlar el debate público.

Una narrativa que busca sobrevivir a la crisis

El discurso de confrontación también cumple otra función: mantener cohesionada a la estructura política del régimen en uno de sus momentos más frágiles desde los años noventa.

La crisis económica golpea todos los sectores. La dolarización parcial, el colapso energético y el deterioro de los servicios básicos han erosionado el respaldo popular incluso entre sectores históricamente afines al oficialismo.

En ese contexto, insistir en una amenaza extranjera permite desviar responsabilidades y sostener la idea de que Cuba vive bajo asedio permanente. El mensaje busca simplificar la crisis: no sería consecuencia de errores internos, sino del enemigo externo.

No obstante, cada vez más cubanos cuestionan esa “muela”. La emigración masiva y el creciente malestar social reflejan que buena parte de la población ya no encuentra respuestas en el discurso tradicional del castrismo.

Lo que Fernández de Cossío denuncia parece más bien responder a una estrategia política de supervivencia que a un peligro militar real.

Y mientras la tiranía más longeva del hemisferio insiste en alimentar el miedo, millones de cubanos continúan enfrentando una realidad marcada por la precariedad, la censura y la falta de expectativas.

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