El Senado de Estados Unidos rechazó este martes, por 51 votos contra 47, una resolución de poderes de guerra impulsada exclusivamente por el Partido Demócrata que pretendía impedir al presidente Donald Trump cualquier operación militar o acción de fuerza contra la dictadura castrista en Cuba sin previa autorización del Congreso.
La medida, liderada por los senadores Tim Kaine (Virginia), Adam Schiff (California) y Ruben Gallego (Arizona), fue derrotada gracias al voto mayoritario republicano, dejando al Ejecutivo con margen para continuar la presión sobre el régimen que ha esclavizado al pueblo cubano durante más de seis décadas.
La resolución buscaba forzar la retirada inmediata de cualquier fuerza estadounidense involucrada en “hostilidades” contra la isla, incluyendo el actual bloqueo naval al combustible.
En ese sentido, los demócratas argumentaron que solo el Congreso puede declarar guerra, pero su verdadero objetivo quedó expuesto: proteger a un régimen comunista que ha sido refugio de terroristas, narcotraficantes y enemigo histórico de la libertad en el hemisferio.
Mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos

Es importante mencionar que esta acción representa el último intento de un Partido Demócrata que, una y otra vez, ha actuado como lavador de imagen del castrismo y de la izquierda autoritaria en América Latina. Mientras el pueblo cubano sufre apagones eternos, hambre, represión y éxodo masivo, senadores como Kaine, Schiff y Schumer priorizan limitar al presidente republicano antes que condenar la dictadura que convirtió a Cuba en una cárcel a cielo abierto.
La votación de hoy confirma un patrón claro. Durante la administración Biden, la política hacia Cuba fue de concesiones unilaterales: relajación de sanciones, envío de remesas millonarias y silencio cómplice ante la brutal represión de las protestas del 11J. Ahora, con Trump de regreso y endureciendo la postura —tras sus exitosas acciones en Venezuela e Irán—, los demócratas corren a defender al régimen con resoluciones que, en la práctica, blindan a la dictadura.
“Lo último que necesitamos es otro intento ilegal de cambio de régimen en Cuba”, declaró Kaine. Estas palabras revelan la verdadera ideología del ala progresista del partido: equiparar la liberación de un pueblo oprimido con una “ilegalidad”, mientras ignoran que el castrismo lleva 67 años violando sistemáticamente los derechos humanos, exportando guerrilla, adoctrinamiento y miseria por todo el continente.
Adam Schiff, conocido por sus acusaciones infundadas contra Trump en el pasado, y Ruben Gallego, parte de la nueva generación “progresista”, se unieron al esfuerzo. Juntos representan a un partido que ha abrazado el discurso de la “normalización” con dictaduras, tal como lo hizo Obama con su fallido deshielo que solo oxigenó económicamente al régimen sin lograr ninguna apertura democrática.
Consecuencias para la libertad en el hemisferio
El rechazo de la resolución es una buena noticia para quienes defienden la libertad. Trump ha sido claro: “Cuba es la próxima”. Tras la caída de Maduro en Venezuela y los golpes asestados al régimen iraní, la dictadura cubana, principal sostén ideológico y operativo de la izquierda regional, queda expuesta como el eslabón más débil y corrupto.
La isla vive un colapso total provocado por su propio sistema: centralización económica, represión policial, corrupción de la élite militar y dependencia del narco y de aliados como Rusia, China e Irán. El bloqueo naval estadounidense al combustible no es la causa de la crisis; es una respuesta a décadas de sabotaje regional y violaciones a la seguridad de EE.UU., incluyendo su rol en el flujo migratorio ilegal y actividades de inteligencia enemigas en el Caribe.
Al rechazar la resolución demócrata, el Senado republicano envió un mensaje contundente: no se permitirá que el Partido Demócrata siga protegiendo regímenes que amenazan los intereses nacionales de Estados Unidos y la estabilidad del continente. La prioridad debe ser la liberación del pueblo cubano, no la supervivencia artificial de una dictadura que ha convertido a su población en rehenes.
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