La aerolínea Global Air fue condenada a pagar a unos 7 millones de dólares a las familias de algunas víctimas del siniestro aéreo ocurrido en 2018, fijándose esta cifra tras un extenso litigio civil que responsabiliza a la empresa por la muerte de cuatro miembros de su personal técnico y de cabina.
El fallo fue emitido por la jueza Thaybelli Ivette Sánchez Rojas, titular del Juzgado Décimo Cuarto de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México, quien determinó que la compañía debe entregar 124,2 millones de pesos mexicanos como reparación del daño patrimonial a los deudos.
Detalles del siniestro
Esta resolución surge a raíz del desplome del vuelo DMJ-0972, el cual operaba bajo arrendamiento para Cubana de Aviación y se precipitó a tierra el 18 de mayo de 2018 apenas minutos después de abandonar la pista del Aeropuerto Internacional José Martí.
Respecto a las causas del colapso, el jurista González Ruiz sostuvo que “la aerolínea Damojh tuvo responsabilidad por haber operado el avión sin mantenimiento correcto y a pesar de que existía la prohibición de que el avión volara”, confirmando que la empresa ignoró daños mecánicos previos.
El 18 de mayo de 2018 un avión mexicano cayó en La Habana. Murieron 113 personas. Ocho años después, una juez federal resolvió algo que va mucho más allá de una condena económica: determinó que Global Air no solo causó muertes, sino que causó un tipo específico de daño que el… pic.twitter.com/yHqGsp0R64
— José Mario (@JoseMarioMX) April 8, 2026
Indemnización a las familias de la tripulación
En cuanto a los beneficiarios de este fallo, el monto se repartirá entre los parientes de las sobrecargos María Daniela Ríos Rodríguez, Abigail Hernández García, Guadalupe Beatriz Limón García y el técnico Marco Antonio López Pérez, recibiendo cada grupo cerca de 600,000 dólares.
Resulta pertinente mencionar que la firma Global Air conocía un impacto previo en el reversible segundo de la nave ocurrido en el mismo aeródromo habanero, ocultando este desperfecto para mantener el Boeing 737-200 en funcionamiento operativo a pesar del riesgo inminente.
“Que JUSTICIA sea la palabra que honre el próximo 18 de mayo después de 8 años de tanto sufrimiento e incertidumbre”, escribió Mailén Díaz Almaguer, única persona que sobrevivió al impacto donde perdieron la vida 112 individuos, incluyendo ciudadanos argentinos, saharauis y mexicanos.

Peritajes oficiales y falta de seguridad
En su momento, los peritajes del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba revelaron que la catástrofe fue producto de una cadena de negligencias humanas, destacando errores críticos en los cálculos de peso y balance que desestabilizaron la aeronave durante su fase de ascenso inicial.
A pesar de las evidencias, la directiva de Global Air intentó evadir sus obligaciones legales señalando únicamente fallos de los pilotos, mientras que su representante, Manuel Rodríguez Campos, ofreció anteriormente sumas de dinero irrisorias para intentar frenar las demandas de las familias afectadas.
Incluso la Dirección General de Aeronáutica Civil de México detectó anomalías severas y aplicó multas por 1,7 millones de pesos, sin embargo, la organización Global Air prefirió iniciar juicios de nulidad antes que asumir las sanciones económicas derivadas de sus bajos estándares de seguridad.
Un enorme paso jurídico tras ocho años del desastre
Por otra parte, la ejecución de esta sentencia llega a casi ocho años del desastre más grave registrado en la isla en décadas, marcando un hito jurídico al ser la primera condena firme de carácter civil contra Global Air en el marco de este expediente.

El dictamen judicial establece un precedente de peso para futuras reclamaciones de los restantes fallecidos, mientras la empresa Global Air agota sus últimos recursos legales tras ser expuesta por operar unidades con desperfectos estructurales conocidos y no reportados oficialmente.
Demandas adicionales a Global Air
Tras el siniestro, varias familias cubanas también presentaron sus denuncias, espeficiamente impuestas en una corte de Chicago a nombre de Juana Cutiño Alfaro, quien perdió a sus dos hijos adultos Carlos Miguel de la Cruz Cutiño y Grettel Isel de la Cruz Cutiño; y Elba Buitrago Cabrera, residente en Estados Unidos y cuyo hermano Jorge Luis Buitrago Cabrera falleció en el desastre.
Los demandantes alegaron en aquel momento que los pilotos Jorge Luis Nuñez Santos y Miguel Arreola Ramírez perdieron el control del avión que había salido del Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana con rumbo a Holguín.
“Como operador de la aeronave accidentada, Global Air era legalmente responsable de garantizar que sus pilotos recibieran la capacitación adecuada sobre la aeronave accidentada para la seguridad de la tripulación y para la seguridad de los pasajeros de Global Air”, se leyó entonces en la demanda.