EXCLUSIVO | Para Google News, la propaganda castrista es una “fuente confiable”: cómo el algoritmo del gigante tecnológico avala la desinformación del régimen y silencia a los medios independientes

Una investigación de Cubanos por el Mundo revela que Granma, Cubadebate y otros órganos oficialistas del régimen castrista —responsables de incitación al odio, antisemitismo en cadena nacional y campañas de criminalización contra la sociedad civil— aparecen indexados cada hora en Google News como medios serios. Mientras tanto, los medios independientes que cuentan la verdad de Cuba son tratados como “opinión” y empujados al margen.


Lo que descubrimos

Durante meses, el equipo de Cubanos por el Mundo monitorizó el comportamiento de Google News frente a los principales órganos de propaganda del régimen cubano. La conclusión es asombrosa y, para muchos lectores del exilio, indignante: para la plataforma de noticias del gigante tecnológico, los medios oficialistas cubanos son considerados una fuente confiable y seria de información.

No importa que sus titulares sean propaganda. No importa que sus piezas sean desinformación reciclada. No importa que sus “noticias” sean, una y otra vez, fragmentos sacados de contexto, manipulación de cifras o llamados directos al odio contra los opositores. Granma, Cubadebate y compañía aparecen en Google News con la misma puntualidad y la misma jerarquía algorítmica que un periódico libre cualquiera. Para el algoritmo, son medios serios. Para los cubanos —dentro y fuera de la isla— son la voz del aparato represivo.

Este estudio documenta esa contradicción y la denuncia.

El precedente que demuestra que sí se puede actuar: Rusia

Cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, Google reaccionó. El 1 de marzo de aquel año, la compañía confirmó a Reuters que retiraba a RT y a otros medios financiados por el Kremlin de sus funciones de noticias, incluido el buscador de Google News. A esa medida se sumaron la desmonetización en YouTube y la eliminación de las aplicaciones de RT y Sputnik de la Play Store. La presión de gobiernos y usuarios había hecho ruido suficiente: Google entendió que no podía seguir prestando su tubería digital a un aparato de propaganda estatal en plena guerra.

La pregunta es inevitable: ¿por qué con Cuba no?

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La prueba que cualquier lector puede repetir

Cualquiera puede verificarlo en este mismo momento. Escriba “Granma” en Google News. Escriba “Cubadebate”. La pantalla se llenará de titulares publicados hace una hora, hace tres horas, ayer. La maquinaria del Partido Comunista de Cuba aparece indexada con la misma puntualidad que cualquier diario serio del mundo libre.

Entre los resultados recientes del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, se cuelan piezas como “Caimanera sin mortalidad infantil en lo que va de año”, la consabida “Tasa oficial de cambio de monedas” y la consigna “Cuba se defiende con las ideas y se defenderá con las armas”. Cubadebate, el portal digital del régimen, no se queda atrás: “¿Qué alternativas implementa la industria de Cuba ante la escasez de combustible y electricidad?”, “Más de 6 millones de cubanos dieron su firma por la Patria” o “Primero de Mayo de 2026: la Patria se defiende en las calles y plazas de Cuba”. A esos titulares se suman columnas firmadas por Miguel Díaz-Canel, acusaciones de “agresiones” imperiales y guiños constantes a presuntas conspiraciones de Miami.

No es una excepción puntual. Es la rutina. Google News considera, día tras día, que estos sitios son fuentes legítimas de información sobre Cuba. Lo dice su algoritmo con la elocuencia de los hechos: los posiciona, los destaca, los recomienda.

Cómo decide Google qué es noticia

Google News es un servicio automatizado. No tiene editores humanos que seleccionen manualmente cada artículo: un algoritmo evalúa relevancia, frescura, autoridad técnica, frecuencia de publicación y usabilidad para decidir qué medios entran y en qué posición. Para que una página sea reconocida como noticia, el sitio debe usar metadatos estructurados (etiquetas como datePublished, dateModified, headline, image, author.url) y ofrecer una URL única por artículo.

Las políticas oficiales de Google prohíben, sobre el papel, contenidos con violencia explícita, incitación al odio, acoso o desinformación peligrosa. No excluyen los textos de opinión —al contrario, recomiendan etiquetarlos para que el lector entienda el género—, pero sí establecen líneas rojas. Líneas rojas que, en el caso cubano, parecen no aplicarse.

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Propaganda, desinformación y noticias falsas: el expediente de los medios oficialistas cubanos

La tesis central de este estudio es simple: los medios estatales cubanos no son medios de información, son instrumentos de propaganda. Y a pesar de eso, Google los avala. Algunos ejemplos están perfectamente documentados.

Machete, machete que son poquitos”: incitación a la violencia desde un medio oficial

En diciembre de 2020, Cubadebate publicó en su Facebook oficial una imagen del monumento a Antonio Maceo acompañada de esa frase. Decenas de usuarios la leyeron como lo que era: una invitación a agredir físicamente a quienes critican al Gobierno. La publicación se enmarcaba en la campaña de demolición pública contra el Movimiento San Isidro y figuras como Luis Manuel Otero Alcántara. Tras el escándalo, el sitio borró la foto, pero el guion ya estaba claro: “gusanos” y “mercenarios” como insultos institucionales, videos editados como herramienta de manipulación y un mensaje de odio difundido por un medio que, en Google News, sigue siendo “fuente fiable”.

Antisemitismo en horario estelar

En mayo de 2025, Mariela Castro, hija de Raúl Castro y diputada del régimen, afirmó en la Mesa Redonda —el espacio doctrinario por excelencia de la televisión cubana— que “los judíos no son un pueblo” y sugirió que se victimizan para “colonizar Palestina”. La Comunidad Hebrea de Cuba salió a denunciar lo evidente: que se trataba de un “claro sentimiento antisemita” difundido desde un canal estatal de gran audiencia. Una incitación al odio en cadena nacional. Cubadebate y los demás portales oficialistas replicaron la línea editorial sin matices ni contradicciones. Google los siguió considerando “fuente seria”.

Damas de Blanco, “mercenarias del imperio”

Cubadebate ha calificado al movimiento de familiares de presos políticos como un grupo financiado por “grupos terroristas”, sostiene que las denuncias de represión son un plan de Washington para justificar una intervención y acusa a esas mujeres —madres, esposas, hijas— de buscar visas para emigrar. Es la criminalización sistemática de la sociedad civil convertida en política editorial. Y es, otra vez, contenido indexado por Google News como información legítima.

Noticias falsas y manipulación: lo que dicen los propios cubanos

En abril de 2026, CiberCuba reportó la visita de Díaz-Canel al stand de Cubadebate durante un coloquio oficial, donde el gobernante alabó la labor de “insertar la verdad de Cuba en el escenario mediático”. Los comentarios de los lectores fueron unánimes: ironía, denuncia y memoria de manipulaciones pasadas. La ciudadanía sabe lo que es Cubadebate. Lo sabe Reporteros Sin Fronteras, que coloca a Cuba en el puesto 165 de 180 en su Índice Mundial de Libertad de Prensa. Lo saben los periodistas independientes encarcelados o exiliados. Lo único que parece no saberlo es Google.

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El otro lado del algoritmo: los medios independientes silenciados

Este estudio no se queda en la denuncia de la presencia oficialista. También documenta su contracara: el silenciamiento sistemático de los medios independientes que cuentan la realidad de Cuba.

Cuando un periodista cubano publica el testimonio de una madre cuyo hijo está preso por manifestarse el 11 de julio, cuando incluye su propia experiencia como exiliado, cuando combina datos verificables con la voz de quien sufre la dictadura, el algoritmo de Google tiende a degradar ese contenido. Lo etiqueta como “opinión”. Lo trata como “blog”. Lo deja fuera de los carruseles destacados. La denuncia desaparece, la propaganda florece.

Google no publica, oficialmente, ninguna directriz que ordene desindexar artículos de opinión o relatos personales. Sus guías solo piden que se etiqueten con claridad. Pero en la práctica, varios factores se combinan para silenciar a los medios independientes cubanos:

Los medios oficialistas son una maquinaria estatal con décadas de existencia, dominios “autorizados” por la propia historia del aparato, flujos constantes de contenido y un cumplimiento técnico impecable de los requisitos de Google News. Los medios del exilio —muchos sostenidos con presupuestos mínimos, equipos pequeños y trabajo voluntario— a menudo no implementan los esquemas de datos estructurados que el algoritmo exige; publican en redes sociales o en sitios que no cumplen los estándares técnicos; dependen de testimonios anónimos cuyo origen verificable es difícil de demostrar a un algoritmo que premia las “fuentes oficiales”.

Resultado: el régimen, que es a la vez juez y parte, periodista y verdugo, queda categorizado por Google como “autoridad informativa”. La víctima que denuncia desde el exilio queda categorizada como “opinión”. Esa es la inversión perversa que este estudio pone sobre la mesa.

El doble rasero, en evidencia

Recapitulemos lo que ha descubierto este estudio. A los medios financiados por Putin, Google los sacó de Google News porque difundían propaganda de guerra y desinformación peligrosa. A los medios financiados por Díaz-Canel, que llaman al machete contra opositores, propagan antisemitismo en cadena nacional, criminalizan a las Damas de Blanco como “terroristas” y manipulan cifras económicas para esconder la crisis, Google los mantiene en su escaparate informativo, día sí y día también, con la etiqueta implícita de “fuente confiable”.

No estamos pidiendo que Google se convierta en árbitro político de Cuba. Estamos pidiendo que aplique sus propias normas. Si las políticas de Google News prohíben la incitación al odio y la desinformación deliberada, entonces Granma y Cubadebate —cuyo expediente público está lleno de ambas cosas— deberían ser sometidos a la misma revisión que en su momento se aplicó a RT y Sputnik. Y si el algoritmo penaliza el testimonio personal del exiliado mientras premia la nota dictada desde el Comité Central, entonces ese algoritmo está roto y necesita una auditoría urgente.

Lo que está en juego: la verdad de Cuba

Mientras Google siga amplificando la voz del régimen y silenciando la voz de quienes lo padecen, su plataforma deja de ser un agregador neutral de noticias y se convierte —quiéralo o no— en altavoz internacional de la dictadura cubana. Cada vez que un usuario en Madrid, en Berlín, en São Paulo o en Tampa abre Google News y lee un titular de Cubadebate sin contexto, sin advertencia, sin contrapeso, la propaganda gana terreno. Y la verdad de Cuba —la del apagón eterno, la de la cola del pan, la del joven preso por gritar “libertad”, la del balsero ahogado en el Estrecho— se pierde un poco más en la niebla del algoritmo.

Desde Cubanos por el Mundo lo decimos con claridad: Google tiene una responsabilidad. No la de tomar partido, sino la de aplicar coherentemente sus propias reglas. Lo que hizo con Rusia fue legítimo. Lo que sigue sin hacer con Cuba es una concesión inexplicable a una de las dictaduras más longevas del hemisferio.

El exilio cubano lleva más de seis décadas pidiendo que el mundo nos escuche. Hoy, con este estudio en la mano, le pedimos algo muy concreto a una sola empresa: que deje de prestar su megáfono a quienes nos silencian dentro de la isla, y deje de tratar la propaganda castrista como si fuera periodismo.

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