LA HABANA. Muchas personas “celebran” hoy el Día Internacional de la Mujer. Lo celebran aunque hace apenas unos días las redes sociales, numerosos medios de comunicación, organizaciones y movimientos feministas se estremecieron y reaccionaron ante el asesinato de la luchadora que fue Berta Cáceres, o el asesinato de las dos jóvenes argentinas en Ecuador que viajaban, supuestamente, “solas”.

Existen iniciativas como La Biblioteca Virtual de Género de Cuba, un producto informativo del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMLAC) que funciona como recopilatorio bibliográfico para visibilizar y organizar los cientos de trabajos que se han publicado sobre el tema. Hay también decenas de talleres y proyectos en distintas organizaciones. Pero es nuestra opinión que su visibilidad sigue siendo muy poca.
La idea de un Día Internacional de la Mujer surgió a finales del siglo XIX, pero algunos tristes sucesos ocurridos en el pasado siglo fueron los que impulsaron la conmemoración que hoy conocemos. Quizás el más simbólico de ellos, aunque no el único, sucedió el 25 de marzo de 1911: Más de 140 personas, mujeres en su mayoría, murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York.
“Esas trabajadoras murieron calcinadas porque su patrón selló las salidas de emergencia, entendiendo que esas trabajadoras eran su propiedad, eran sus esclavas, eran sus fuentes de riqueza”, dijo al respecto Maritere González, presidenta de la Comisión de Asuntos de la Mujer en Puerto Rico.
Aquel día salieron a la luz las horribles condiciones laborales de esas trabajadoras, y de otras muchas mujeres: salarios que muestran el desprecio hacia su trabajo, pobreza indigna y la condición de emigrantes de un amplio número de ellas.
El incendio, aun cuando hubo otros incidentes graves, marcó este día en el calendario, pues dio pie a una gran manifestación en la que más de 15 mil mujeres salieron a la calle para exigir, fundamentalmente, mejores salarios, reducción de la jornada laboral y su derecho al voto.

En el mundo, según la UNICEF, las mujeres realizan el 66 por ciento del total de trabajo, producen el 50 por ciento de los alimentos, pero ganan sólo el 10 por ciento de los ingresos y poseen un 2% de las propiedades. Fuera del sector agrícola, tanto en los países desarrollados, como en los países en vías de desarrollo, el sueldo de las mujeres todavía es un 78 por ciento inferior al de los hombres por hacer el mismo tipo de trabajo.
Y en Cuba, las mujeres representan más del 60 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país. Pero son solo el 30, 6 por ciento de la fuerza laboral por cuenta propia, opción que les brinda, según entrevistas publicadas en SEMLAC, más independencia laboral y una mejor economía personal y familiar. Por otro lado, a esto se suma que ellas son las que llevan la mayor carga doméstica, el cuidado de los integrantes de las familias y conforman la mayoría de la población envejecida.
Son también, en franca desventaja, la mayoría de las víctimas de violencia doméstica y sexual.
Por eso no es buena idea conmemorar este día con iniciativas como estas:

Ni poner, como hizo hace un par de años un medio de comunicación cubano, un pie foto explicando la importante participación de la mujer en los campos cubanos debajo de esta imagen:

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