El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, sostuvo este lunes un encuentro con Edem Wosornu, directora de Respuesta a Crisis Humanitarias de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Durante la reunión, el diplomático estadounidense insistió en la necesidad de acelerar la asistencia a la isla ante el deterioro de las condiciones de vida de la población.
En un mensaje difundido a través de la cuenta oficial de la Embajada de EE.UU. en La Habana, Hammer recordó que el secretario de Estado, Marco Rubio, puso a disposición un paquete de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria. Estos fondos están destinados principalmente a la compra de alimentos y medicamentos, y su distribución sería gestionada por la Iglesia Católica y organizaciones de la sociedad civil, sin intervención del régimen cubano.
“Apoyar al pueblo cubano es una cuestión impostergable”, señaló la representación diplomática en su publicación, añadiendo que, además de los tres millones ya entregados, los 100 millones ofrecidos por Rubio representan un compromiso concreto para aliviar el sufrimiento de las familias más vulnerables.
La cita entre Hammer y Wosornu ocurre pocos días después de que la funcionaria de la ONU, junto a Altaf Musani, de la Organización Mundial de la Salud, concluyera una visita de cuatro días a Cuba. El pasado viernes, desde Panamá, ambos especialistas advirtieron que la crisis humanitaria en el país caribeño “se agrava día a día” debido a los cortes eléctricos prolongados, la falta de combustible y el desabastecimiento de medicamentos.
Durante su misión, el equipo de Naciones Unidas visitó una maternidad en la provincia de Artemisa, donde el personal sanitario debe trasladar agua manualmente por las escaleras debido a que las bombas dejan de funcionar cuando cesa el suministro eléctrico. Wosornu alertó que “sin combustible suficiente ni una mayor financiación, los sectores más frágiles, niños, ancianos y embarazadas, serán los más afectados”.
OCHA lanzó un llamado humanitario por 94 millones de dólares para asistir a cerca de dos millones de personas en Cuba. Sin embargo, el déficit de financiamiento supera los 60 millones, justo cuando el país se prepara para el inicio de la temporada de huracanes en el Atlántico, que comienza en junio.

El mecanismo de canalización propuesto por Washington excluye expresamente al Estado cubano. El Departamento de Estado formalizó la oferta el pasado miércoles, especificando que los recursos serían administrados por Cáritas Cuba y otras ONG independientes. Rubio fue contundente asegurando que “el pueblo cubano debe saber que hay 100 millones de dólares en alimentos y medicinas disponibles para ellos ahora mismo. La única razón por la que no los reciben es el régimen de La Habana”.
Esta fórmula ya fue probada tras el huracán Melissa, pues al 8 de mayo, el 82% de una primera donación de tres millones de dólares había sido ejecutado por Cáritas Cuba, beneficiando a unas 8.800 familias en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Guantánamo.
El régimen cubano, que inicialmente tildó la oferta de “fábula” y “engaño”, moderó su postura pasadas 48 horas y manifestó que no tiene “inconvenientes en colaborar con la Iglesia Católica” y que está “dispuesta a conocer los detalles del ofrecimiento”. Este giro coincidió con el empeoramiento de la crisis energética: el déficit eléctrico alcanzó los 2.204 MW en horario nocturno punta, con apagones de hasta 22 horas en La Habana. El comunista ministro de Energía, Vicente de la O Levy, admitió que el país “no dispone absolutamente de nada de fuel ni diésel, solo gas acompañante”.
El llamado de OCHA por 94 millones de dólares, apenas financiado en un tercio, vence su plazo crítico mientras se acerca la temporada ciclónica, lo que multiplica la vulnerabilidad de la población cubana.
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