El 148 aniversario de la proclamación de la independencia de España, lo celebra el gobierno cubano con una vuelta de tuerca en la represión a los actores cívicos, el regreso público del historiador oficial Eusebio Leal, el estancamiento del proceso de restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, además del retroceso de la apertura verificada en los últimos años.
En el último lustro, se liberó a los presos políticos de la Primavera Negra, se introdujo la telefonía móvil y el Internet, aumentó el nivel del periodismo independiente, se permitió el libre tránsito al exterior y liberó varias aristas del mercado controlado por el Estado. Pero, en el último año hay un retroceso en esas reformas, muestra de la escisión, entre reformistas y conservadores.
Carlos Manuel de Céspedes se alzó en armas y liberó a los esclavos de su ingenio azucarero La Demajagua en el término de Manzanillo, provincia de Oriente, en 1868. Tres años antes, las cortes españolas negaron la presencia de los delegados insulares y evitaron cualquier atisbo de autonomía a una isla que ya tenía personalidad. Como en aquel tiempo, los demócratas cubanos hoy sufren una fuerte represión que va desde el arresto arbitrario, golpizas a ciudadanos indefensos por paramilitares (Brigadas de Respuesta Rápida) hasta el decomiso de los medios de trabajo como Laptop, cámaras de video, teléfonos, móviles o la vivienda a periodistas, abogados y actores cívicos.
No se ven los límites.
Si meses atrás la represión se centraba en los organizadores de actividades de protesta pública como las Damas de Blanco o la Unión Patriótica Cubana (UNPACU), las más “confrontacionales” (todas son pacíficas), ahora se voltean contra organizaciones de abogados como Cubalex o el proyecto político Candidatos por el Cambio. La primera, un grupo de abogados que de manera gratuita atiende a los ciudadanos. El segundo, una plataforma electoral que fiscaliza el sistema de aplicación de políticas públicas, que cuestiona los procesos electorales y aspira a nominar candidatos a las elecciones de finales del 2017.

Y en eso llegó el huracán.
En la primera semana de octubre atacó el extremo oriental de la isla el huracán Matthew.Trajointensas lluvias y olas de hasta seis metros. Para organizar a las comunidades antes estos riesgos existe la Defensa Civil(DC), una organización paramilitar de rango nacional dirigida por el general Pardo Guerra, que se encarga de prever entre otras cosas, los daños y víctimas de los fenómenos meteorológicos. Como gobierno totalitario, las sugerencias de la DC, son órdenes y contradecirlas lleva a la cárcel.
El paso del huracán destruyó casas, escuelas y centros de trabajo, los cuatro municipios más afectados que fueron Baracoa, Imías, San Antonio del sur y Maisí. No se reportaron muertos, ni heridos, pero sí cuantiosos daños que dejaron a muchos ciudadanos con solo lo que tenían puesto. Mientras las principales vías de comunicación las carreteras Moa-Baracoa, Guantánamo-Cajobabo y Cajobabo-Maisí y Cajobabo-Baracoa se veían interrumpidas por los deslizamientos de tierra.
Ante el desastre se movilizaron hacia el lugar grupos de recuperación organizados por el gobierno central previamente, mientras los medios oficiales ocultaban lo que ocurría. Solo la presencia de periodistas norteamericanos en el lugar, desde antes del desastre, publicando imágenes y videos del desastre, convocó a hacer pública la tragedia, al volverse viral la información. Para estimular a los damnificados, cinco días después visitó la zona el general Raúl Castro con varios ministros. Los afectados pidieron a gritos ayuda inmediata. Un día después Venezuela y también el Programa Mundial de Alimentos decidieron apoyar.
No es público si hay otros países involucrados en el apoyo. Pero antes del restablecimiento de las relaciones diplomáticas (17-D), el gobierno estadounidense puso en una oportunidad a disposición del gobierno cubano $500,000 de inmediato y envió evaluadores de daños para propiciar una mayor ayuda. La dictadura la rechazó rotundamente.
Desde el primer día entró a jugar la solidaridad de la sociedad civil y ahí plantó nuevamente el régimen autoritario que encarceló a los cruzaron el límite. Un grupo de nueve informadores independientes y blogueros oficialistas que quisieron cubrir la información en la zona fueron encarcelados por días y horas, mientras que cuatro miembros de la Unión Patriótica Cubana, que llevaban medicinas, dinero y alimentos enlatados desde Santiago de Cuba fueron encarcelados y procesados sumariamente. Los periodistas independientes de Guantánamo son mantenidos aun en prisión domiciliaria y las vías de acceso están cerradas a los extraños.
Una de ellas es el puente sobre el Rio Toa (1967), un encofrado de hormigón de 225 metros de largo que unía al Municipio de Moa con el de Baracoa. El puente hace más de 15 años que estaba intransitable. Ahora se hundió definitivamente.
Por Julio Alega Pesant / Publicado originalmente en Centro Tampa




