Un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York estableció que el juicio contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comenzará el 1 de junio de 2027, en un caso que podría terminar con condenas de cadena perpetua si un jurado los declara culpables de los delitos que les atribuye la Justicia estadounidense.
La audiencia preparatoria se realizó este miércoles bajo la dirección del juez federal Alvin K. Hellerstein, quien validó el cronograma procesal presentado de forma conjunta por la Fiscalía y los abogados defensores.
Aunque la comparecencia apenas duró unos 18 minutos, permitió fijar el calendario que regirá el expediente durante los próximos meses y confirmó que el juicio contra Nicolás Maduro avanzará tras la fase de presentación de pruebas y resolución de las mociones preliminares.
Maduro enfrentó cuatro cargos federales
De acuerdo con la acusación presentada por las autoridades estadounidenses, Nicolás Maduro respondió por cuatro delitos federales: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, además de conspiración para poseer ese tipo de armamento.
Por su parte, Cilia Flores enfrentó tres cargos relacionados con conspiración para importar drogas y delitos vinculados a armas de fuego.
Si ambos resultan condenados por un jurado, la legislación federal contempla la posibilidad de imponerles penas de cadena perpetua.
Cabe destacar que el juicio contra Nicolás Maduro será uno de los procesos penales más complejos que afrontará la Justicia de Estados Unidos debido a la magnitud de las pruebas y a la dimensión internacional del caso.
La defensa apostó por la inmunidad soberana
Durante la audiencia, el abogado Barry Pollack adelantó que la estrategia de la defensa comenzará con una serie de mociones destinadas a intentar frenar el proceso antes del juicio contra Nicolás Maduro.
El principal argumento consistirá en alegar que Maduro ejercía como jefe de Estado de Venezuela cuando fue detenido y que, por tanto, debía beneficiarse de inmunidad soberana.
Según explicó Pollack ante el tribunal, si ese planteamiento prosperara, no sería necesario avanzar hacia una segunda ronda de recursos previos al juicio.
No obstante, el juez aprobó un calendario que prevé dos etapas distintas para resolver las mociones antes del inicio del debate oral.
La Fiscalía continuará entregando las pruebas
El cronograma judicial también estableció fechas para el intercambio de evidencia entre las parte involucradas en el juicio contra Nicolás Maduro.
La Fiscalía federal, dirigida por el fiscal Jay Clayton, entregará primero la documentación no clasificada y posteriormente la información considerada confidencial o clasificada, con el objetivo de que ambas partes lleguen preparadas al inicio del juicio.
Ese proceso será determinante para el desarrollo del juicio contra Nicolás Maduro, ya que permitirá a la defensa revisar el conjunto de pruebas recopiladas durante la investigación.
La captura seguirá siendo objeto de disputa
Otro de los puntos que anticipó la defensa será cuestionar la legalidad de la operación mediante la cual Maduro fue capturado en Caracas y trasladado posteriormente a Nueva York.

Barry Pollack calificó esa actuación como un “secuestro militar”, argumento que intentará utilizar para debilitar el caso presentado por la Fiscalía.
En contraste, la administración del presidente Donald Trump sostuvo que el operativo constituyó una “operación quirúrgica de aplicación de la ley” ejecutada dentro de un proceso penal que llevaba varios años abierto.

Ese debate jurídico podría convertirse en uno de los aspectos centrales del proceso antes del inicio formal del juicio contra Nicolás Maduro.
Maduro y Cilia Flores permanecen en prisión
Vale la pena mencionar que el exdictador venezolano y su esposa permanecen recluidos desde el 3 de enero en la prisión federal de Brooklyn, donde aguardan el desarrollo del caso.
Durante la audiencia celebrada este miércoles, Maduro apareció físicamente distinto respecto a comparecencias anteriores. Vestido con uniforme penitenciario color caqui, siguió la sesión utilizando auriculares para escuchar la traducción simultánea y apenas interactuó con sus abogados.
Cilia Flores ingresó instantes después, también con uniforme carcelario, gafas y el cabello recogido. Ninguno de los dos intervino durante la audiencia ni realizó declaraciones ante el tribunal.
Mantuvieron su declaración de inocencia
En su primera comparecencia judicial, realizada el pasado 5 de enero, ambos rechazaron todos los cargos formulados por la Fiscalía.
En aquella oportunidad, Nicolás Maduro afirmó:
“No soy culpable. Soy un hombre decente, el presidente constitucional de mi país”.
También se describió como:
“un prisionero de guerra”.
Pese a esa declaración, el proceso siguió avanzando hasta la fijación de la fecha definitiva del juicio contra Nicolás Maduro.
Autorización para financiar la defensa
El expediente también registró un cambio importante cuando el Gobierno estadounidense autorizó que Venezuela pudiera asumir los honorarios legales de los abogados que representan a Maduro y Flores.
Inicialmente, esa posibilidad quedó bloqueada debido al régimen de sanciones vigente contra el país sudamericano.
Sin embargo, la defensa argumentó que impedir ese financiamiento afectaba el derecho constitucional de los acusados a escoger libremente a sus representantes legales.
Con la fecha ya definida, el juicio contra Nicolás Maduro entró en una nueva fase procesal y se encaminó hacia un proceso que podría convertirse en uno de los casos judiciales más relevantes relacionados con el régimen chavista en tribunales estadounidenses.
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