La congresista republicana María Elvira Salazar endureció su discurso contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo después de que el dictador nicaragüense afirmara públicamente que en el país no volverían a celebrarse elecciones.
La legisladora por Florida sostuvo que Estados Unidos debía incrementar la presión sobre Managua y lanzó una frase que generó amplio debate político, en la que precisó que “después de Cuba, Nicaragua es la siguiente”.
María Elvira Salazar acusó al régimen de Ortega de eliminar el derecho al voto
En ese sentido, la cubanoamericana María Elvira Salazar afirmó que Ortega reconoció abiertamente que su permanencia en el poder dependía de la eliminación del sufragio libre.
“Daniel Ortega acaba de anunciar que Nicaragua ya no celebrará elecciones. Cuando un dictador comunista sabe que la gente lo expulsaría, le quita el voto. La represión, el miedo y la fuerza se convierten en la única forma de permanecer en el poder. El régimen de Ortega-Murillo ha declarado la guerra al derecho del pueblo nicaragüense a elegir su propio futuro”, escribió la congresista en su perfil de X.
La representante republicana también recordó que Rosario Murillo ejerce actualmente la copresidencia junto a Ortega, consolidando el control familiar sobre las principales instituciones del Estado.
En el mismo mensaje, María Elvira Salazar pidió una respuesta firme de Estados Unidos frente a la situación política en Nicaragua.
“Estados Unidos debe apoyar inequívocamente al pueblo de Nicaragua, aumentar la presión sobre este despreciable régimen y garantizar que los responsables de sus crímenes rindan cuentas. Después de Cuba, Nicaragua es la siguiente”, expresó.
Vale destacar que las declaraciones de la congresista de origen cubano surgieron luego de que Ortega afirmara durante un acto oficial que Nicaragua no volvería a celebrar comicios para disputar el poder político, una afirmación que reforzó las denuncias internacionales sobre el deterioro de las libertades democráticas bajo el régimen sandinista.
“Aquí no habrá más elecciones para intentar apoderarse del gobierno y tomar el poder”, dijo el tirano.
Además, añadió que “Los días en que los partidos respaldados por los Yankees (Estados Unidos) y los somocistas regresaban al poder han terminado, nunca más”.

Las palabras del gobernante provocaron una rápida reacción desde Washington, donde varios dirigentes republicanos, como María Elvira Salazar, interpretaron el mensaje como una confirmación pública de que el régimen abandonó cualquier apariencia de competencia democrática.
La congresista vinculó el caso de Nicaragua con otras acciones recientes de Washington
Horas después, la legisladora volvió a pronunciarse mediante otra publicación en X, donde situó el caso de Ortega dentro de un contexto más amplio de acciones emprendidas por Estados Unidos contra distintos regímenes considerados adversarios.
“Uno a uno, los dictadores de la última era están respondiendo por sus crímenes. Maduro duerme en una celda en Nueva York. El ayatolá está muerto. Raúl Castro está bajo acusación. Daniel Ortega, cuyo régimen mató a más de 300 manifestantes pacíficos en 2018, encarceló a candidatos de la oposición antes de las elecciones, exilió a sacerdotes, despojó a cientos de nicaragüenses de su ciudadanía y ahora ha abolido las elecciones por completo, todavía se sienta en Managua. Los dictadores comunistas no temen perder las elecciones. Temen tenerlas”, publicó María Elvira Salazar.
Con estas declaraciones, María Elvira Salazar insistió en que la comunidad internacional debía mantener la presión diplomática y política contra la dictadura nicaragüense.
Marco Rubio condenó el anuncio de Daniel Ortega
La posición de la congresista María Elvira Salazar coincidió con un comunicado emitido por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien calificó las palabras de Ortega como una confesión explícita del carácter autoritario del régimen.
“La declaración de Daniel Ortega de que bajo la dictadura de su familia Nicaragua nunca más celebrará elecciones deja al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria. Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la pretensión de consentimiento popular”, afirmó Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo además que los ciudadanos nicaragüenses conservaban el derecho de elegir libremente a sus gobernantes.
“El pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir sus propios líderes mediante elecciones democráticas. Estados Unidos pide a la comunidad internacional que una fuerzas para demostrar a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede esperar mantener la normalidad con otras naciones cuando está frustrando los principios básicos de nuestro hemisferio democrático”, señaló.
Crece la presión internacional sobre Managua
Las declaraciones de Ortega llegaron en un momento de creciente aislamiento internacional para su Gobierno. Desde las protestas de 2018, diversos organismos internacionales, gobiernos democráticos y organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron el encarcelamiento de opositores, la persecución contra periodistas independientes, el cierre de organizaciones civiles, el exilio forzado de religiosos y la retirada de la nacionalidad a cientos de ciudadanos.
En ese contexto, el anuncio de que Nicaragua no volvería a celebrar elecciones reforzó las críticas de Washington y de otros aliados occidentales, que consideran que el país centroamericano profundizó su carácter autoritario.
Mientras tanto, María Elvira Salazar reiteró que la respuesta de Estados Unidos debía centrarse en respaldar al pueblo nicaragüense y aumentar la presión internacional sobre la dictadura de Ortega y Murillo, insistiendo en que los responsables de violaciones a los derechos humanos debían enfrentar consecuencias por sus acciones.
Con sus recientes pronunciamientos, la congresista volvió a situarse entre las voces más críticas del Congreso estadounidense frente a los gobiernos autoritarios de América Latina, especialmente los de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
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