La publicación de 1984 del escritor George Orwell por la Editorial Arte y Literatura del Instituto Cubano del Libro, ha sido el acontecimiento más polémico de esta última Feria del Libro en Cuba.
Esta novela, escrita entre 1947 y 1948, es considerada un clásico de las letras del siglo XX, y tal vez uno de los textos más difundidos en contra de los regímenes totalitarios, por su denuncia del estalinismo y el nazismo.
Un breve prólogo escrito por el investigador Pedro Pablo Rodríguez trata de explicar los motivos de Orwell. No deja de reconocer que Orwell “consideró al proceso soviético como una dictadura contraria a la clase trabajadora, al igual que el nazismo”, aunque tampoco “cante al favor del capitalismo, ni siquiera hacia una democracia liberal”.
No pretendo en este trabajo reseñar el argumento del libro, que es bien conocido. Lo que quiero es establecer un paralelismo entre la Neo-lengua, uno de los asuntos tratados en el libro, y ciertas realidades de nuestro país en la actualidad.
El capítulo “Apéndice” define con claridad el significado que el escritor brinda al término. Dice: “El propósito de la neolengua no consistía solo en proporcionarnos un medio de expresión para la cosmovisión y los hábitos mentales apropiados para los devotos del SocIng (Socialismo Inglés), sino volver imposible otra forma de pensamiento”.
Amplía esta concepción cuando señala que este supuesto idioma se compone de tres vocabularios. Uno de ellos en función de las palabras con implicaciones políticas, las cuales: “no se construían de acuerdo con su etimología”, sino que además, “pretendían imponer una actitud conveniente en las personas que las utilizaban”. Algunos ejemplos son: doblepensar, (pensar en el pasado), bienpensar, (ortodoxia), crimental, (pensar es criminal), viejopensar, (pensamientos viejos), sexocrimen, (inmoralidad sexual), algo prohibido por el Partido, buensexo, (castidad), campojúbilo, (campo de trabajos forzados), prolealimento, (alimentación a los proletarios, considerados la clase inferior), y varios más.
Añade además que este vocabulario de “palabras y frases abreviadas, había sido uno de los rasgos característicos del lenguaje político y se había advertido que la tendencia a usar abreviaturas de este tipo era más marcada en países y organizaciones totalitarias”.
Todos estos rasgos han sido muy comunes en el socialismo cubano, que tiene una fraseología y siglas particulares distintivas.
Otros términos dentro del texto que definen la estructura gubernamental son: el Ministerio de la Verdad, que se ocupa de las noticias, el entretenimiento, la educación y las bellas artes; el Ministerio de la Paz, que atendía los asuntos relativos a la guerra; el Ministerio del Amor, que mantenía la ley y el orden; y el Ministerio de la Abundancia, que era responsable de la economía. Sus siglas en Neo- lengua eran: Miniver, Minpax, Minmor y Minab.
Una sencilla comparación nos permite identificar estos supuestos ministerios con alguno de los nuestros, con sus correspondientes siglas. Tendríamos entonces como equivalentes al Ministerio de Cultura, Ministerio de las Fuerzas Armadas, Ministerio del Interior y Ministerio de la Economía.
Otro vocablo que usa para varias cosas es “Victoria”. Así aparecen entonces las Casas de la Victoria, los cigarrillos de la Victoria, etc. Es bastante la semejanza, ¿verdad?
La fraseología es el aspecto que mayor semejanza presenta. Hay dos términos que son bastante elocuentes: “Semana del Odio” y “Gran Hermano”. El primero guarda relación con la “preparación combativa”, el segundo con el “Máximo Líder” y el Partido Comunista. Incluso, dentro de todo el contexto, aparece la frase “El Partido es inmortal”. La cantidad de analogías que encontramos en la trama histórica narrada, es asombrosa. Nuestro gobierno, que imitó al de la ex Unión soviética, guarda una estrecha relación con el que describe Orwell en 1984.
No tengo claro por qué se ha publicado ahora en Cuba este libro, que estuvo prohibido durante tantos años. Se comenta que en las altas esferas la idea de su publicación no fue bien recibida. Los miembros del aparato no deben estar satisfechos con este retrato en vivo que se hace de ellos.
Mediante la creación de otra palabra en Neolengua, “nológico”, tal vez sea posible encontrar una respuesta al por qué de la publicación de 1984.
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González