La congresista cubanoamericana, María Elvira Salazar, salió en apoyo a las recientes declaraciones de la Casa Blanca sobre Cuba, al afirmar que el régimen de la isla “nunca ha estado más débil” y se encuentra al borde del colapso ante la creciente presión interna.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, la legisladora cubanoamericana respondió directamente a la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien horas antes había señalado desde el podio presidencial que el régimen cubano está destinado a desaparecer debido a su fragilidad económica y financiera, así como al hartazgo generalizado de la población.
Salazar fue más allá en su diagnóstico y trazó un mapa regional de transformaciones políticas. “La marea está cambiando en todo el Hemisferio Occidental, y Cuba es la siguiente”, sentenció. Acto seguido, apeló a la memoria histórica para justificar la urgencia del momento: “Tras 67 años de represión, el pueblo cubano merece recuperar su país”.

Cerró su intervención con una frase que resume la postura de los sectores más activos del exilio: “La libertad está llegando”.
Las manifestaciones de Salazar se producen en medio de una escalada de señales por parte del gobierno de Donald Trump. El pasado 27 de marzo, el presidente ya había anticipado en Miami que “Cuba es lo próximo”, y tres días después, a bordo del Air Force One, predijo un desenlace rápido para la isla. El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha insinuado “desarrollos nuevos bastante pronto” en la región.
Desde la capital cubana, la viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, reconoció a la agencia AFP que hay contactos con Washington, pero los calificó como una “fase muy inicial, sin negociaciones formales”.

El respaldo de María Elvira Salazar coincide con una crisis insoportable en Cuba que mantiene a sus habitantes desesperados, tratando de sobrevivir ante la escasez.
Desde la caída del dictador Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero, Cuba ha perdido el suministro de petróleo subsidiado que representaba dos tercios de sus importaciones energéticas, lo que ha provocado apagones de hasta 30 horas diarias. La economía cubana acumula una contracción del 23% del PIB desde 2019, y The Economist Intelligence Unit proyecta una caída adicional del 7,2% para este año.
A esta situación se suman más de 240 nuevas sanciones impuestas por la administración Trump desde enero, así como la Orden Ejecutiva 14380, que declara al régimen cubano como una amenaza extraordinaria y establece aranceles a los países que le suministren petróleo.
Las protestas internas se han multiplicado en la isla. Solo en enero de 2026 se registraron 953 manifestaciones y actos de descontento. En respuesta, las autoridades comunistas cubanas aplican una represión selectiva, aunque también liberaron a más de 2,000 presos el 3 de abril. Salazar rechazó esta medida como un gesto de propaganda, al señalar que no incluyó a los encarcelados por motivos políticos.
La congresista por Florida lleva meses advirtiendo sobre el inminente final de la dictadura de Miguel Díaz-Canel. El 25 de febrero afirmó que el régimen está en su “fase final”; el 13 de marzo exigió la liberación de todos los presos políticos y le dijo directamente a la dictadura: “Su tiempo se acabó”. El 20 de febrero había sentenciado que “el régimen no tiene nada más que ofrecer que represión”.
Por su parte, el puesto a dedo cubano, Miguel Díaz-Canel, amenazó con una “guerra de todo el pueblo” ante cualquier acción militar estadounidense.
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