El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó públicamente a Raúl Castro como un “fugitivo” de la justicia de Estados Unidos. Las declaraciones se produjeron en Miami apenas un día después de que el Departamento de Justicia presentara cargos federales por asesinato contra el dictador cubano por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Durante un intercambio con periodistas antes de iniciar una gira oficial por Suecia e India, Marco Rubio evitó ofrecer detalles sobre una eventual operación para arrestar al antiguo jefe militar del régimen comunista cubano, pero dejó claro que Washington considera a Raúl Castro como una persona requerida por la justicia federal.
“No voy a hablar de cómo lo traeríamos aquí. ¿Por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto? En definitiva, en ese punto se ha convertido en un fugitivo de la Justicia estadounidense, y ya saben, si hay algún anuncio al respecto, se los comunicaremos después, no antes”, declaró Marco Rubio ante la prensa en el sur de Florida.
Marco Rubio eleva la presión contra la dictadura castrista
Las palabras de Marco Rubio llegaron en medio de una creciente presión de la administración estadounidense contra la cúpula del régimen de Cuba, en un contexto marcado por sanciones, restricciones energéticas y acusaciones directas contra figuras históricas del castrismo.
El caso judicial abierto contra Raúl Castro representó un hecho sin precedentes en las relaciones entre ambos países, pues es la primera vez en décadas que un dirigente de tan alto nivel dentro de la dictadura cubana enfrenta cargos criminales formales en territorio estadounidense.
El Departamento de Justicia acusó a Raúl Castro, de 94 años, junto a otros cinco militares cubanos, de conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato por el derribo de dos avionetas civiles pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996. En aquel ataque murieron cuatro hombres vinculados al exilio cubano.
Según los documentos judiciales divulgados en Miami, los fiscales sostuvieron que Raúl Castro, quien entonces ocupaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas, ordenó directamente la operación militar que terminó con la destrucción de las aeronaves sobre aguas internacionales.
Marco Rubio insistió además en que las evidencias contra el exdirigente comunista son contundentes. El secretario de Estado afirmó que el propio Raúl Castro reconoció públicamente su responsabilidad en los hechos y presumió de haber dado la orden de derribar las avionetas civiles.
“El dictador admite abiertamente y presume de que derribó a civiles y de que dio la orden de derribar aviones civiles”, sostuvo Marco Rubio, quien desde hace años mantiene una postura frontal contra el régimen castrista.
¿Ahora qué viene para Raúl Castro?
La acusación federal alimentó especulaciones dentro del exilio cubano y en círculos políticos de Washington sobre la posibilidad de que Estados Unidos intente capturar a Raúl Castro, tal como ocurrió recientemente con el dictador venezolano Nicolás Maduro en una operación respaldada por autoridades estadounidenses.
Aunque Marco Rubio evitó confirmar cualquier acción futura, sus declaraciones fueron interpretadas por sectores del exilio como una señal de que la Casa Blanca no descarta aumentar aún más la presión contra la cúpula del régimen cubano.

El anuncio también coincidió con una etapa particularmente delicada para la isla, golpeada por apagones constantes, escasez de alimentos y combustible, así como un creciente descontento social. Washington responsabilizó directamente al aparato político y militar del régimen castrista por el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano.
Mientras tanto, el puesto a dedo del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, reaccionó calificando el proceso judicial contra Raúl Castro como una maniobra política de Estados Unidos. Según el dirigente comunista, la acusación careció de base jurídica y buscó justificar una futura agresión contra la isla.
Sin embargo, en Miami, familiares de las víctimas y representantes del exilio cubano celebraron el avance judicial como un paso histórico después de casi tres décadas de impunidad. Para muchos sectores opositores, las declaraciones de Marco Rubio marcaron uno de los pronunciamientos más duros realizados por un alto funcionario estadounidense contra el aparato represivo del castrismo en los últimos años.
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