El legado de Diosdado Cabello. Un grupo de misioneros cubanos se convirtieron en inquilinos impuestos durante la gestión del diputado psuvista en el estado Miranda, siendo hoy una “carga” difícil de llevar.
Alrededor de 30 profesionales que se desempeñan en el programa Barrio Adentro, por convenio entre Venezuela y Cuba, ocupan dos de ocho penthouse que conforman el conjunto residencial “Los helechos”, con una deuda de condominio de al menos 11 años.
“Nadie se quiere hacer cargo de la deuda, los apartamentos pertenecen a la Gobernación de Miranda y se los entregaron a estos médicos durante la administración de Cabello”, narró una de las residentes de la zona.
La situación ha empeorado al dañarse los ascensores de las torres, “la reparación es sumamente costosa y necesitamos que estos vecinos se pongan al día; no estamos dispuestos a seguir en esta situación”, advirtió.
En marzo de 2015 la junta de condominio envió al actual gobernador un comunicado en el que le ratificaban la solicitud de cobro de la deuda por concepto de recibos de condominio no pagados (323 en total) al 30 de diciembre de ese año. La cifra para entonces era Bs 192 mil 131.
Angélica Marques, representante del gobierno regional, se trasladó al sitio y aunque mantuvo comunicación con los representantes de la junta, no se concretó el pago porque aparentemente al igual que otras oficinas y viviendas que pertenecían a la gobernación al ganar Capriles Radosnki, fueron pasadas a manos del gobierno nacional, por lo que ahora piden a Corpomiranda o Pdvsa asumir el compromiso.
En promedio viven entre 12 y 15 personas por cada penthouse. Los que habitan en el FPH1 deben hasta septiembre de 2016 Bs 124 mil 959, siendo la fecha de inicio de la deuda el 28 de febrero de 2007; la cifra de los residentes del FPH2 es de 139 mil 787 bolívares, iniciando la mora desde el 30 de septiembre de 2006, para un total de más de 264 mil bolívares.
“Queremos dejar bien claro que no se trata de un tema político, simplemente exigimos que paguen lo que deben para cancelar la deuda que se tiene por concepto de remodelación y reparación de los ascensores”, reseñaron los residentes.
Mala conducta
No obstante a la deuda, los vecinos del complejo se han quejado de actitudes “poco ciudadanas”. “suelen colocar música a todo volumen y hacer fiestas hasta bien tarde, además practican algún tipo de rito y lanzan por el bajante cadáveres de animales sin bolsas que debe recoger la conserje”, narraron.
Advirtieron que han sido tolerantes durante casi una década, pero la situación actual del país los obliga a actuar. “Ya los habitantes de las dos torres no están dispuestos a seguir financiándolos, por esa razón se tomó la decisión de bloquearles el acceso al único ascensor operativo y recién reparado hasta que se pongan al día”, narraron.
Con información de La Región