El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, pronunció este sábado uno de los discursos más críticos contra el régimen cubano desde su llegada a la isla, durante la recepción oficial por el 250 aniversario de la independencia estadounidense, un acto que estuvo marcado por la ausencia forzada de decenas de opositores, periodistas y activistas a quienes las autoridades impidieron asistir mediante detenciones, amenazas y operativos de vigilancia.
La celebración, enmarcada en la campaña #Freedom250 que la Embajada de Estados Unidos ha desplegado en todo el mundo para conmemorar el semiquincentenario, se convirtió en un escenario de denuncia directa contra la represión en la isla, con Hammer utilizando su intervención para nombrar a los ausentes y cuestionar abiertamente los mecanismos de control del régimen.
El diplomático abrió su alocución con una afirmación que condensó el tono de toda la velada: “Queridos amigos cubanos, patriotas que han podido venir aquí acompañarnos esta tarde, porque demasiados no han podido estar aquí. El régimen les ha amenazado, detenido e incluso encarcelado”, dijo ante los asistentes reunidos en su residencia habanera, mientras la Seguridad del Estado mantenía un despliegue en los alrededores para impedir el acceso de figuras incómodas para el régimen.
En esta celebración de #Freedom250 donde apreciamos la libertad que disfruta los EE.UU, deseamos que liberen a todos los presos políticos y que todo el pueblo Cubano pueda vivir en libertad este año – 2026!
— Embajada de los Estados Unidos en Cuba (@USEmbCuba) July 4, 2026
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Hammer mencionó explícitamente a varios de los desaparecidos de la noche: “¿Dónde está Yoani Sánchez? ¿Dónde está Ana Sofía Benítez? ¿Dónde están los muchachos de Fuera de la Caja? Es inaceptable”, cuestionó, convirtiendo la lista de ausentes en el eje central de su mensaje, que se alejó del protocolo diplomático habitual para adoptar un tono de fraternidad con la disidencia cubana.
La periodista Yoani Sánchez había denunciado ese mismo día tener un operativo de la policía política en los bajos de su edificio que le impidió salir de su vivienda, mientras que la activista Ana Sofía Benítez fue retenida durante casi once horas en la estación policial de Alamar el pasado 2 de julio, y el periodista independiente Henry Constantín, detenido en múltiples ocasiones en enero de 2026, fue citado por las autoridades para impedir su presencia en el evento.
El activista Mario Alberto Hernández relató una experiencia aún más grave: “La Seguridad del Estado me fue para arriba, me dio unos piñazos y también me golpearon en la cabeza con una tabla de un asiento”, un testimonio que evidencia la violencia física empleada para intimidar a quienes intentaban asistir a la recepción.
Para articular su mensaje de esperanza y denuncia, Hammer recurrió a tres voces emblemáticas de la resistencia cubana que han marcado el camino hacia el cambio en la isla. Citó al fallecido líder opositor Oswaldo Payá con la frase que se convirtió en el hilo conductor de toda la intervención: “La noche no será eterna. De hecho, el pueblo sabe, lo siente, que el cambio se aproxima”, unas palabras que resonaron con fuerza entre los asistentes y que el diplomático utilizó como recordatorio de que la lucha por la libertad tiene raíces profundas en la historia reciente de Cuba.
También reprodujo las declaraciones de Haydée Milanés, hija del trovador Pablo Milanés y exiliada en Miami desde 2022, quien ha dicho: “Si soy exiliada es porque siento que de alguna manera la dictadura me empujó a salir de mi país, me cerró las puertas, me censuró”, un testimonio que Hammer reforzó con su propia reflexión: “La crueldad de forzar a gente a irse de su patria, de su país. Pero pronto podrán regresar todos los cubanos exiliados a ayudar a reconstruir este gran país, esta perla del Caribe”, una promesa que apela directamente a la comunidad cubana en el exterior y a su papel en un futuro post-castrista.
El diplomático cerró las referencias con una cita del padre Alberto Reyes, sacerdote cubano y voz crítica dentro de la Iglesia Católica, quien ha sostenido que “la solución no está en liberar la economía, sino en liberar al ciudadano”, una distinción fundamental que coloca la dignidad humana por encima de las reformas económicas y que desafía el discurso oficial de que los problemas de la isla se resuelven únicamente con ajustes en el modelo productivo.
Hammer lanzó una advertencia directa a la dictadura al asegurar que “se les está acabando el tiempo” y que “la libertad se acerca”, una afirmación que en el contexto de las celebraciones del 4 de julio adquiere un significado simbólico especial, al recordar que hace dos siglos y medio otro pueblo decidió romper con el dominio colonial para construir su propio destino.
El momento culminante de la velada llegó cuando el diplomático alzó una copa de ron Bacardí, la emblemática marca de origen cubano, para brindar con un mensaje que resumía el espíritu de la noche: “Que Estados Unidos disfrute otros 250 años de libertad y que Cuba sea libre este año 2026. ¡Viva Cuba Libre!”.
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