Un grupo de estudiantes extranjeros residentes en los dormitorios de la Facultad de Medicina de Santiago de Cuba realizó un cacerolazo este sábado para protestar contra los prolongados cortes eléctricos que mantenían sin servicio a la instalación por más de 24 horas. Minutos después del inicio de la manifestación, el suministro eléctrico fue restablecido en el recinto universitario.
Según informó el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien difundió videos y testimonios de vecinos de la zona, la medida adoptada por los alumnos foráneos logró su objetivo inmediato, aunque las viviendas aledañas continuaron a oscuras mientras la facultad recuperaba el servicio.
Durante la protesta, los manifestantes corearon consignas como “¡Abajo Batista!”, una expresión que, de acuerdo con testimonios, funciona como un código para manifestar descontento contra el régimen actual sin mencionarlo directamente.
Este episodio se inscribe en una dinámica que se ha documentado con frecuencia en Santiago de Cuba durante 2026: ante la realización de cacerolazos, las autoridades comunistas restablecen temporalmente la electricidad para desactivar las protestas, al tiempo que despliegan fuerzas policiales y militares en los barrios afectados.
La víspera del incidente en la facultad, nuevas manifestaciones con cacerolas estallaron en los repartos Municipal, Santa Úrsula y Hoyo de Chicharrones, reflejando la creciente tensión en la ciudad oriental.
La situación energética en Santiago de Cuba es considerada una de las más críticas en décadas. Desde el pasado 16 de junio, la Empresa Eléctrica local reorganizó los cortes en nueve bloques, dejando a cada zona con apenas una o dos horas de electricidad al día.

El déficit nacional de generación alcanzó un récord histórico de 2,208 MW el 25 de junio, lo que dejó sin suministro eléctrico al 70 por ciento del territorio cubano. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la más grande del país, ha acumulado 17 averías en lo que va de año, agravando la situación.
El 18 de junio, la propia Empresa Eléctrica de Santiago admitió que no podía garantizar ni dos horas de servicio diario, una confesión que desencadenó una nueva ola de protestas que llegaron a pocas cuadras de la sede provincial del Partido Comunista.
Desde marzo, alumnos foráneos, incluyendo jóvenes de Jamaica, han denunciado las condiciones precarias en los dormitorios, con apagones constantes, escasez de alimentos y falta de agua.
Cuba comercializa la formación de médicos extranjeros como una importante fuente de ingresos, lo que convierte cualquier protesta protagonizada por estos estudiantes en un problema de imagen para el régimen. La visibilidad internacional de estas manifestaciones pone en evidencia las deficiencias del sistema y la mala gestión de la crisis energética por parte de la dictadura.
Represión y protestas en todo el país
En junio, la organización Cubalex documentó al menos 38 arrestos vinculados a protestas por apagones en toda la isla, incluyendo seis menores de edad. Ese mismo mes, se registraron 107 manifestaciones en Cuba, con La Habana a la cabeza, según datos recopilados por organizaciones de seguimiento.
El régimen responde a las protestas con represión y despliegue de fuerzas policiales y militares, incluyendo la militarización de ciertas áreas y el uso de unidades de fuerzas especiales. A pesar de esto, las manifestaciones continúan en diversas provincias del país.
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