A 48 horas de la votación en las que participa, Iván Cepeda —el “hombre de La Habana” en Bogotá— y al que sueñan convertir, en el próximo presidente de Colombia, la candidata uribista lanzó la ofensiva moral más dura que se le ha visto a un presidenciable colombiano contra el régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.
BOGOTÁ / MIAMI — La candidata presidencial Paloma Valencia Laserna acaba de poner el dedo donde más duele al castrismo. En un mensaje cargado de indignación y patriotismo, la senadora del Centro Democrático convocó a todos los candidatos presidenciales a firmar un “Manifiesto por la Libertad de Cuba”, exigir la ruptura inmediata de relaciones entre Colombia y la dictadura cubana, y demandar la liberación de los miles de presos políticos que pudren sus vidas en las cárceles de la isla.
“Durante décadas, el pueblo cubano ha vivido preso de una tiranía que encarcela, que silencia, que persigue a todos los que sueñan con libertad”, sentenció Valencia. “Colombia no puede seguir guardando silencio cuando esa dictadura fue quien propició esas guerrillas que terminaron reclutando y forzando a ser esclavos sexuales a más de 18.000 niños colombianos”.
El mensaje, difundido a apenas dos días de la elección del 31 de mayo de 2026, no es un ejercicio retórico. Es una bofetada política directa al régimen castrista y a su carta marcada en Colombia: el senador Iván Cepeda Castro, candidato del Pacto Histórico y, según la propia prensa cubana oficialista, “la última esperanza” de La Habana en el continente.
“Que caiga el tirano Raúl Castro y toda la cúpula comunista”
Valencia no se anduvo con tibiezas. La candidata del uribismo —la única mujer con opciones reales de llegar a la Casa de Nariño— exigió que “caiga el tirano Raúl Castro, Díaz-Canel y toda la cúpula comunista”, y reclamó la liberación inmediata de los presos políticos que “viven el tormento de una vida en la cárcel sin tener posibilidades de libertad”.
Su cierre se viralizó en cuestión de minutos: “La libertad no se negocia y Colombia tiene que estar del lado correcto de la historia. ¡Viva Cuba libre! ¡Patria y vida!”.
Es la primera vez en la historia reciente de Colombia que una candidata con opciones reales de la primera vuelta se planta de manera tan frontal contra el castrismo, recogiendo el grito —“Patria y vida”— que se convirtió en el himno de los presos políticos cubanos del 11 de julio de 2021.
Una trayectoria coherente: 12 años en el Senado denunciando la mano de La Habana
Quien siga el historial de Paloma Valencia en el Congreso entenderá que esto no es un posicionamiento de campaña. Es una constante de 12 años de oposición frontal al régimen castrista y a sus aliados internos.
- En 2021, desde el Senado, advirtió que “Cuba tiene deseos de dominar e imponer el modelo comunista en varios países” y denunció que La Habana financió, entrenó y dio refugio durante años a las guerrillas marxistas que ensangrentaron Colombia.
- En 2022, desmontó la farsa de “La Habana como garante” del proceso de paz: “Cuba fue garante para los ilegales, no para el Estado colombiano”.
- En 2022, salió a confrontar públicamente a una colombiana adoctrinada en la isla que elogió al “gobierno” de Díaz-Canel: “¿Será que no conoce los abusos y atrocidades de esa dictadura? El adoctrinamiento enciega”.
- En 2024, advirtió que el Gobierno Petro estaba a punto de financiar al ELN antes de que dejaran las armas —una vieja exigencia del castrismo como “gesto humanitario”—.
- En abril de 2026, denunció un plan del ELN para asesinarla, con una recompensa de $2.000 millones de pesos sobre su cabeza. La amenaza viene del mismo grupo que Cuba ha cobijado, asesorado y protegido en su territorio durante décadas.
Valencia no improvisa cuando habla del régimen cubano. Sabe perfectamente que el ELN, las disidencias de las FARC y el “Clan del Golfo” siguen contando con santuarios, asesoría política y oxígeno propagandístico desde La Habana.
El contexto que el castrismo no quiere que usted vea
Como reveló Cubanos por el Mundo en su análisis “Cuba juega sus últimas cartas: la apuesta desesperada del régimen por Iván Cepeda” (12 de marzo de 2026), la dictadura de Raúl Castro y Díaz-Canel está jugando su última mano en la baraja latinoamericana.
Los datos son demoledores:
- Argentina, Bolivia, Chile, Honduras giraron a la derecha o al centro.
- Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses y Venezuela —el principal pulmón económico del castrismo— dejó de mandar petróleo.
- México, que cubría el 44 % de las importaciones de crudo cubano, suspendió envíos tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero de 2026.
- Cuba quedó con reservas para 15 a 20 días de combustible, apagones de hasta 20 horas diarias, hospitales colapsados y un pueblo en estado de hambruna controlada.
En ese escenario apocalíptico para la dictadura, Iván Cepeda es literalmente la última ficha viva sobre el tablero. Y la operación para imponerlo en Colombia ya tiene nombre propio: según reportes de medios colombianos como Impacto 247, la llamada “Operación Grecia” —ejecutada desde La Habana, Caracas y Moscú— habría coordinado recursos para asegurar su victoria el 31 de mayo.
¿Quién es Iván Cepeda para La Habana?
El candidato del Pacto Histórico es presentado por la prensa internacional como un “defensor de derechos humanos”. La realidad es otra.
- Su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue militante del Partido Comunista Colombiano y cofundador de la Unión Patriótica, brazo político de las FARC.
- Vivió exiliado en Praga y La Habana desde la infancia y estudió filosofía en la Bulgaria comunista.
- Es declarado admirador de Fidel Castro y Hugo Chávez, a quienes ha rendido homenaje públicamente.
- Jamás ha condenado a María Corina Machado, perseguida por la dictadura de Maduro.
- Jamás ha pedido la liberación de un solo preso político cubano, venezolano o nicaragüense.
- Su programa contempla importar “brigadas médicas” cubanas —el mismo esquema que la ONU ha calificado como trabajo forzoso moderno, y que genera al régimen castrista más de USD 4.000 millones al año.
Para La Habana, un Cepeda en el Palacio de Nariño significa oxígeno político, financiero y diplomático en el último país de peso continental que aún podría darles aire.
Para Paloma Valencia, es exactamente eso lo que hay que impedir.
“Colombia tiene que estar del lado correcto de la historia”
El manifiesto que la candidata propone tiene tres exigencias concretas:
- Romper relaciones diplomáticas entre Colombia y la dictadura cubana.
- Liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos en Cuba.
- Caída del régimen encabezado por Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y la cúpula del Partido Comunista Cubano.
Es un desafío directo a Cepeda, a Petro y a la izquierda continental que durante años ha protegido al castrismo bajo el manto del “antimperialismo”. También es una invitación —o una trampa política, según se vea— a los demás candidatos: Sergio Fajardo, Abelardo de la Espriella, Vicky Dávila y los aspirantes restantes quedan obligados a tomar posición ante el régimen más sangriento de la región.
El silencio, en este caso, también será una respuesta.
La fotografía del momento: el castrismo retrocede, las voces libres avanzan
Mientras el régimen de Raúl Castro y Díaz-Canel intenta meter su mano en las urnas colombianas a través de operaciones de injerencia política —y mientras las cárceles de la isla siguen llenas de presos del 11J—, la imagen que deja Paloma Valencia es la de una política que decidió no callar.
A las puertas de unas elecciones que pueden marcar el rumbo de América Latina por la próxima década, la pregunta ya no es solo quién gobernará Colombia.
La pregunta es: ¿estará Colombia al lado de Iván Cepeda y la cúpula moribunda de La Habana, o al lado del pueblo cubano que clama libertad?
Paloma Valencia ya respondió.
Patria y vida. Viva Cuba libre.