El pastor cubano Alexis Padrón Lorenzo fue liberado bajo medidas cautelares el pasado 11 de septiembre en La Habana, tras permanecer más de tres meses arbitrariamente encarcelado e incomunicado por el régimen castrista a causa de su abierto reclamo ante la paralización de los servicios básicos en el municipio de Regla.
El aparato represivo de la dictadura, señalado en el reciente informe 2026 de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional por mantener un cerco legal sofocante contra las comunidades de fe, sometió al pastor cubano de 58 años a las celdas del centro de detención El Vivac.
Durante su aislamiento, y padeciendo un severo cuadro de artritis reumatoide, la crueldad del sistema lo obligó a subsistir con raciones descompuestas e incomibles por el simple hecho de encarar la manipulación oficialista en medio del colapso energético que golpea a la isla.
Juicio amañado y exigencia de absolución inmediata
Pese a recuperar la libertad física, el cautiverio iniciado el 10 de junio bajo la fabricación del delito de desorden público continúa en la práctica: la tiranía le exige presentarse dos veces por semana —viernes y domingos— ante los tribunales mientras aguarda un juicio amañado.

Frente a este hostigamiento, Anna Lee Stangl, vocera de la organización Solidaridad Cristiana Mundial (CSW), exigió la absolución total e inmediata del pastor cubano, subrayando que las restricciones vigentes son un castigo injusto contra la libertad de expresión.
“CSW acoge con satisfacción la liberación del pastor Alexis Padrón Lorenzo, aunque nunca debería haber sido detenido en primer lugar, y las condiciones que se le han impuesto desde entonces son injustas e innecesarias. La libertad de expresión es un derecho fundamental y nadie debe ser detenido o encarcelado por defender pacíficamente a su comunidad. Por lo tanto, pedimos la absolución total e inmediata del pastor”, señaló en el informe.
Hostigamiento a la fe y separación familiar
Al frente de la Iglesia Comunión en la Fe, la postura del religioso jamás buscó el ataque personal, sino la denuncia frontal contra una estructura criminal incapaz de garantizar condiciones mínimas de vida. Durante su encierro, el impacto más doloroso para la víctima radicó en la separación forzada de sus allegados, un método de tortura psicológica habitual en las cárceles castristas.
“Estar separado de mi familia fue especialmente doloroso. Sufrí mucho allí”, confesó el religioso.
Aun en este escenario de amedrentamiento, el pastor cubano rechaza tajantemente las imputaciones del Ministerio del Interior.
La desmedida respuesta represiva hacia esta figura comunitaria expone la saña de un régimen sin piedad que criminaliza el descontento popular ante la falta crónica de comida, medicamentos y electricidad. En este contexto de sistemática persecución religiosa y civil, la exigencia de libertad plena para el pastor cubano ratifica que el ejercicio de la verdad sigue siendo perseguido con ferocidad por la dictadura.
Represión en Cuba, de mal en peor
La violencia desatada por el castrismo en cada rincón de la mayor de las Antillas no hace más que empeorar con el paso de los días. Según cifras aportadas por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), tan solo en agosto se produjeron al menos 304 acciones represivas verificadas contra la población indefensa.
Esta maquinaria sistemática de asfixia, que promedió más de diez violaciones diarias en la isla, respondió de forma despiadada e implacable ante las legítimas protestas ciudadanas motivadas por el colapso absoluto de los servicios públicos, la escasez crítica de alimentos y los insoportables apagones prolongados que azotan a la golpeada sociedad civil.
En lugar de poner fin al caos, los criminales que ostentan el poder no hacen más que perseguir a quienes solo claman por el fin de esta pesadilla.