El poeta cubano Juan Carlos García Guridi utilizó sus redes sociales para pedir a su manera un reclamo de libertad del periodista independiente y preso político José Gabriel Barrenechea.
Es pertinente recordar que el régimen castrista mantiene encarcelado de forma criminal al ensayista y reportero en el presidio La Pendiente, en la provincia de Villa Clara, donde cumple una injusta condena de seis años de privación de libertad.
Esta desproporcionada condena se ratificó de forma definitiva tras el reciente y arbitrario rechazo de un recurso de casación por parte del Tribunal Supremo Popular, que sepultó cualquier intento de absolución tras las manifestaciones pacíficas del municipio de Encrucijada.
Reclamo de libertad
A través de una composición lírica de 14 versos titulada “Sin más partido”, publicada en su perfil de Facebook, el artista encaró directamente al poder y convocó a la ciudadanía a mantener viva la causa del prisionero.
“Griten su nombre / que él es un hombre / de alto calibre”, reza la obra en sus líneas iniciales, desafiando el cerco del olvido que la dictadura intenta imponer sobre las prisiones políticas.
El autor concluye su manifiesto poético recordando que el intelectual encarcelado no cuenta con más filiación “que haber nacido para ser libre”, una afirmación que condensa la esencia del reclamo democrático frente a un régimen represivo.
La crueldad del régimen frente al dolor familiar
El caso evidencia el carácter despiadado de la tiranía en la isla, capaz de negar los gestos más elementales de humanidad a quienes se le oponen. Uno de los episodios más atroces cometidos contra el comunicador ocurrió tras las rejas el 4 de mayo de 2025, fecha en que falleció su madre, Zoila Esther Chávez Pérez, a los 84 años de edad.
A pesar de que la anciana padecía un avanzado cáncer y se encontraba en fase terminal, los mandos penitenciarios del dictatorial aparato castrista negaron rotundamente los permisos humanitarios para que su único hijo pudiera darle el último adiós. Esa crueldad obligó al preso político a escribir semanas después una dolorosa carta desde su celda, lamentando no haber podido pedirle perdón ni estrechar su mano antes del desenlace fatal.
El origen de la persecución y las protestas en Encrucijada
El origen de este calvario represivo se remonta al 8 de noviembre de 2024. Apenas un día antes, un masivo grupo de ciudadanos hastiados salió a las calles del poblado de Encrucijada para protestar pacíficamente frente a las sedes locales del Partido Comunista, tras padecer más de 48 horas continuas de apagón generalizado.
Barrenechea, haciendo uso de su derecho constitucional a la protesta, acompañó el reclamo popular de luz y dignidad. Sin embargo, la respuesta del aparato estatal fue la violencia inmediata, deteniéndolo e imputándole el viciado delito de “desórdenes públicos”, acusación frecuentemente utilizada por la dictadura para criminalizar el disenso pacífico y enviar un mensaje de terror a la población, acción que despertó la indignación colectiva que hoy amplifica un poeta cubano.
La farsa judicial y el rechazo del Tribunal Supremo
Posteriormente, en enero de 2026, el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara formalizó la arbitrariedad imponiéndole una severa pena de seis años de prisión, castigo que se extendió a otros manifestantes de aquella jornada.
La defensa técnica del escritor acudió ante el máximo órgano judicial del país alegando la ausencia total de pruebas incriminatorias que sustentaran una conducta delictiva. A pesar de la falta de elementos probatorios, el Tribunal Supremo Popular desestimó el recurso de casación el pasado 28 de julio, dejando firme una sentencia dictada sin las más mínimas garantías del debido proceso. Esta injusticia movilizó nuevamente las denuncias públicas impulsadas por el poeta cubano que levantó su voz desde el exilio creativo.
Diversas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos y de la libertad de prensa han calificado esta detención como una represalia directa contra la libertad de expresión. En ese sentido, la oportuna intervención de este destacado poeta cubano reafirma que el arte y la solidaridad intelectual siguen siendo trinchera activa contra la barbarie.