Lamentablemente el cubano de a pie debe debatirse entre morirse de hambre o pagar lo que exige el mercado informal por los productos de primera necesidad. La tercera opción; pagar en dólares a las nuevas tiendas del régimen, es completamente nula.
Entre un pueblo que necesita y otro que se aprovecha de la necesidad, La Habana es epicentro de mercados informales donde un paquete de pollo, marca el precio exorbitante de 20 CUC, un litro de aceite envasado puede ser revendido en 100 CUP y las salchichas pueden llegar a costar 60 pesos en moneda nacional. El sobreprecio es sobrepasado.

La reventa de mercancía en el mercado informal y la venta de turnos ante las interminables colas, se han vuelto el día a día de los cubanos. Mientras tanto, el régimen, que se muestra como la caperucita en el cuento del lobo feroz, asegura que trabaja “incansablemente”, y ya ha actuado sobre 1.285 coleros en La Habana, de los cuales 453 recibieron medidas profilácticas, 634 fueron multados y 280 acusados por los delitos de Actividad Económica Ilícita, Desobediencia, Acaparamiento y Propagación de Epidemias.
Así mismo busca intimidar a quienes cometen estos delitos que según ellos influyen en el desabastecimiento de los comercios y explica que la penalidad contempla un marco sancionador desde 3 meses a 1 año de privación de libertad o multas de 100 a 300 cuotas, o incluso ambas sanciones.

El régimen, que se ha enfocado en combatir únicamente las consecuencias de un problema que él mismo creó, ha olvidado por completo las causas. En este sentido, ha promovido la figura de los llamados “coleros” como los únicos responsable del desabastecimiento en Cuba. Pero, qué fue primero; el huevo o la gallina.
La respuesta es simple y está a la vista de todos: si no existieran colas y todos los comercios estuvieran abastecidos como lo están ahora las nuevas tiendas en dólares del puesto a dedo, y todos los cubanos tuvieran libre acceso a los productos de la cesta básica, sencillamente tampoco existieran los “coleros”, ni mucho menos este artículo.
Redacción Cubanos por el Mundo