A través de una carta, el joven cubano William Manuel Leyva Pupo, secuestrado por manifestarse pacíficamente el 11J en la provincia de Holguín, contó a través de una carta las precarias condiciones en las que se encuentra mientras permanece recluido.
Condenado a 12 años de cárcel por el falso delito de sedición, Leyva Pupo dirigió su misiva (escrita el 14 de febrero) a las organizaciones internacionales de DDHH, así como a la disidencia interna y externa que se mantiene luchando por la libertad de la isla. Ahí, aprovechó para denunciar que la dictadura mantiene su ensañamiento con quienes salieron a las calles el día 11J a reclamar por el fin de la miseria que cada vez se acentúa más en cada rincón del territorio antillano.
“Pedimos a la ONU, al gobierno de Estados Unidos, al Papa en el Vaticano y todas las organizaciones de DDHH, que exijan al régimen cubano nuestra liberación inmediata pues nos tienen confinados en prisiones de triple rejas en condiciones infrahumanas y degradantes, y donde nos violan sistemáticamente nuestros derechos”,
relató William Leyva Pupo.
Carta de William Manuel Leyva Pupo (20), condenado a 12 años de privación de libertad por el delito de sedición, dirigida a la "disidencia interna y externa que lucha por la libertad, la democracia y el respeto de los DDHH en Cuba". Denuncia las condiciones de las prisiones. pic.twitter.com/wThw9B9lp3
— Salomé #LibertadParaLosNiñosdel11J (@onceagainsalome) February 23, 2022
Asimismo, el manifestante del 11J indicó que la comida dentro de la prisión es poca y mal elaborada, y que para colmo, carece de “las normas dietéticas establecidas”, según sus propias palabras. “Una pasta elaborada con no se sabe qué cosa, y en estado de descomposición”, señaló.
También contó que los esbirros mantienen prohibido a los reclusos, recibir la luz del sol o acceder a cualquier área “recreativa de la prisión”.

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El servicio médico también brilla por su ausencia, gracias a la negativa de los crueles custodios. “Existen reos que a sangre fría le extraen las muelas por falta de anestesia”, reveló.
William Leyva Pupo agregó que los familiares que visiten a los presos dentro de la cárcel, tienen prohibido incluir frutas, mermeladas y hasta medicamentos en las jabas, algo completamente insólito.
Como si todo lo anterior no bastara, William y el resto de los presos deben lidiar con una “proliferación de chinches” que abunda en todos los destacamentos. Claro está, las autoridades castristas no toman ninguna medida al respecto.

Por último, dijo que los esbirros le das máquinas desechables para afeitarse, y que quien se niegue a hacerlo, será sancionado con medidas disciplinarias absurdas.
“El régimen penitenciario cubano cada día se recrudece más y más, incluyendo la tortura psicológica, física y corporal. La corrupción política administrativa de la dictadura Castro-Canel deja mucho que decir de su mal proceder y actuar en las cárceles cubanas”.

El joven manifestante del 11J culminó su carta asegurando sentirse afligido por la injusticia que se está cometiendo en su contra. No obstante, todo parece indicar que sus ideas siguen más firme que nunca, pues también escribió con letra grande: “Yo soy Patria y Vida”.

Redacción de Cubanos por el Mundo