Preso político cubano lleva 70 días en celda de castigo

El preso político Alexander Fábregas, secuestrado por el régimen por su actividad en redes sociales, lleva 70 días encerrado en una celda de castigo de la Prisión Provincial El Pre, en Santa Clara, y la causa de ese castigo revela con brutalidad el tipo de tiranía que “administra” los penales cubanos: los esbirros lo confinaron allí porque alzó la voz para exigir atención médica a otro recluso que se estaba muriendo de gangrena.

Así lo hizo saber la activista cubana exiliada Tania Tasé, quien difundió el caso en Facebook y señaló que es Luisa María Milanés Valdés, madre de Alexander, quien registra cada jornada desde Sancti Spíritus con la precisión angustiada de alguien que sabe que el tiempo dentro de esa celda no corre igual que afuera.

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Denuncia en Facebook

Un diabético con gangrena y un penal que miraba hacia otro lado

Gregorio Rafael Acuña era el otro preso político, diabético, a quien la dictadura dejaba pudrirse sin tratamiento dentro del mismo recinto carcelario de Villa Clara, mientras la enfermedad avanzaba hacia lo irreversible, y fue Alexander quien rompió el silencio carcelario para reclamar que lo atendieran, lo que desencadenó el enfrentamiento con un oficial del penal y el consiguiente envío a celda de castigo.

La presión funcionó a medias: Acuña terminó siendo operado, pero la intervención llegó cuando la gangrena ya había destruido tejido suficiente como para amputarle parte del pie, y hoy permanece hospitalizado con un pronóstico incierto y la posibilidad de otra cirugía todavía abierta, mientras quienes lo conocen repiten la misma frase: “Está vivo gracias a Alex”.

La recompensa para Alexander fue el confinamiento solitario, sin que ningún funcionario de Villa Clara considerara que salvar una vida pudiera ser una circunstancia atenuante, y la denuncia de Tania Tasé nombra a varios represores del aparato penitenciario provincial como responsables directos tanto del castigo como de las condiciones que Fábregas soporta dentro de ese espacio.

“Es ella quien no duerme, quien apenas come”

“Es ella la que cuenta cada hora, cada día, cada semana y cada mes, es ella quien no duerme, quien apenas come, enferma de preocupación y rabia debido a esta injusticia”, escribió Tasé refiriéndose a Luisa María, quien desde Sancti Spíritus carga con la contabilidad de los días mientras la tiranía guarda silencio sobre las condiciones en que su hijo cumple ese castigo adicional dentro de la condena original.

Porque Fábregas ya pagaba una pena de siete años por transmisiones en Facebook donde llamaba a protestar y denunciaba la situación del país, una condena dictada por la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial de Villa Clara el 17 de marzo de 2025, con cargos de propaganda contra el orden constitucional que tres jueces construyeron sobre publicaciones.

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El historial de un hombre que la dictadura insiste en doblar

Antes de esa condena, el preso político Alexander Fábregas ya cumplió nueve meses de prisión vinculados al 11J de 2021, detenido en plena calle cuando salía de su casa para sumarse a las protestas en Santa Clara, procesado entonces por desorden público, y al quedar libre en abril de 2022 siguió haciendo directas en Facebook, convocando a manifestaciones y defendiendo el derecho a la protesta pacífica hasta que la Seguridad del Estado volvió a detenerlo el 27 de julio de 2024 mientras regresaba de visitar familiares en Sancti Spíritus.

La trayectoria de Fábregas es también la del preso político cubano que se niega a agachar su cabeza ante la tiranía, el que sale y vuelve a hablar, el que ya en prisión grita consignas, el que una vez dentro encuentra a otro preso agonizando y decide que ese silencio tampoco es aceptable.

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Preso político Alexander Fábregas

Más de 1.200 presos políticos y una maquinaria diseñada para agotarlos

Fábregas no es el único caso paralelo que circula entre las denuncias recientes: Yanquiel Villavicencio Balmaseda, otro preso político, fue trasladado a una prisión de máxima seguridad pese a padecer enfermedades crónicas sin tratamiento adecuado, mientras la organización Prisoners Defenders documentó al cierre de marzo más de 1.200 presos políticos activos en Cuba, todos ellos bajo condenas o disposiciones que violan el derecho internacional.

La celda de castigo donde Fábregas cumple 70 días no es una anomalía del sistema carcelario cubano, sino su funcionamiento “normal” para el castrismo: una estructura diseñada para agotar, doblar y silenciar a quien se atreva a exigir dentro de sus muros lo mismo que exigía afuera, que es simplemente que los seres humanos sean tratado precisamente como eso: humanos, y más si no cometieron ningún delito.

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