El preso político cubano, Danisbel Labrada Morales, está siendo víctima de torturas por parte de los esbirros en la cárcel de Kilo 8, instalación de máxima seguridad en la provincia de Camagüey.
El régimen castrista, en su desesperada y agónica lucha por silenciar cualquier voz disidente, utiliza el ensañamiento contra este hombre como una herramienta de castigo ejemplarizante. La situación física de Labrada Morales es alarmante, pues su cuerpo, que mide 1.90 metros, apenas registra un peso de 140 libras debido a la hambruna deliberada que le impone la dictadura.
Cubalex, la organización no gubernamental que se dedica a documentar el horror carcelario en la isla, compartió la denuncia sobre las condiciones infrahumanas que padece este preso político. Según los informes recabados, la familia intentó socorrerlo enviando un maletín con alimentos ante el estado de desnutrición severa que presenta, pero el Jefe de Orden Interior del penal, el verdugo Daniel Primelles Cala, impidió la entrega de estos víveres.
Esta represalia directa surge porque el régimen lo señala como un cabecilla de la valiente protesta ocurrida en febrero pasado, cuando los reclusos se alzaron contra el sistema en la prisión de Canaleta, situada en Ciego de Ávila.
🚨 #AlertaCubalex | El preso político Danisbel Labrada Morales enfrenta represalias, amenazas y falta de atención médica en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Camagüey.
— Cubalex (@CubalexDDHH) May 29, 2026
De acuerdo con información recibida por Cubalex, su familia le envió un maletín con alimentos debido a… pic.twitter.com/puaJ1fpOhS
Negligencia médica como arma de represión
El calvario de Labrada Morales se agrava ante la negligencia criminal del sistema sanitario penitenciario. El hombre padece hipertensión arterial y desde diciembre de 2025 no recibe tratamiento médico. Como consecuencia, sufre de mareos, somnolencia y una fatiga constante que lo mantiene al borde del colapso.
Recientemente, los carceleros lo trasladaron al puesto médico del penal debido a una elevación peligrosa de su presión arterial, pero la atención fue insuficiente y meramente superficial. A pesar de que su estado exige exámenes de sangre y una evaluación especializada, el aparato represivo niega sistemáticamente cualquier auxilio médico.
Aislamiento y amenazas constantes contra el preso político
La más que razonable rebeldía de este preso político para la estabilidad del régimen ha provocado que lo encierren en el Destacamento 7, bajo un estricto régimen de aislamiento desde que ocurrió su traslado a Kilo 8 en el mes de marzo. La dictadura no solo busca destruir su salud, sino también quebrantar su espíritu mediante la violencia.
El mensaje de los represores es claro: si Labrada Morales continúa denunciando las violaciones de derechos humanos, las agresiones físicas serán una constante. La maquinaria judicial del régimen, siempre al servicio de la tiranía, añadió una nueva acusación por desacato, vinculada directamente a su participación en la protesta de la prisión de Canaleta.
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El sistema carcelario en Cuba funciona como un mecanismo de exterminio lento. Cada día sin medicinas y sin alimentación adecuada representa un acto de crueldad planificado por el Estado fallido.
El caso de este preso político no es un hecho aislado, sino la confirmación de la política de odio que la dictadura ejerce contra quienes rechazan vivir bajo el yugo comunista. La comunidad internacional observa con impotencia cómo los esbirros castristas juegan con la vida de un hombre cuya única falta fue exigir dignidad en un país sumido en el caos y la miseria, demostrando una vez más que el régimen cubano no conoce límites en su perversidad.
Mientras tanto, afuera de las cárceles siguen caminando a sus anchas por las calles los verdaderos delincuentes, esos que asesinan a sangre fría, roban incluso a menores de edad, o agreden físicamente a las mujeres, sabiendo que los esbirros de la dictadura no van tras ellos, sino con todo aquel que se atreva a manifestar su deseo de que precisamente esta pesadilla que lleva casi 70 años, llegue a su fin.