El preso político cubano, Yoan de la Cruz, continúa secuestrado por el cruel régimen castrista, víctima de una maquinaria represiva que no conoce límites cuando se trata de aniquilar la disidencia.
A más de dos semanas de su arbitraria detención, este joven de 27 años, cuya única falta fue exhibir ante los ojos del mundo la indignación popular en las históricas protestas del 11 de julio de 2021, padece hoy las consecuencias de un sistema que fabrica delitos para perpetuarse en el poder.
El cautiverio y la persecución constante
Actualmente, el preso político cubano permanece confinado en la tenebrosa unidad de operaciones de la Seguridad del Estado en Guanajay. Los esbirros de la dictadura, carentes de escrúpulos, lo mantienen bajo una investigación basada en falacias, acusándolo de financiar un supuesto sabotaje.

Esta táctica, vieja conocida de la Seguridad del Estado, busca criminalizar la simple ayuda humanitaria para desviar la atención sobre la crisis sistémica que asfixia a la isla.
Maribel Cruz, madre del preso político cubano, denunció ante Martí Noticias la farsa orquestada por los fiscales del régimen. Según su testimonio, el hostigamiento contra su hijo inició a raíz de su labor como repartidor de remesas.
“Lo acusan de un supuesto sabotaje que iban a hacer unas personas y como él entrega remesas aquí en Cuba, que él le había entregado dinero a esta persona. Él entrega dinero a muchas familias y no es, específicamente a una persona para hacer nada de eso”, señaló indignada.
La invención de pruebas y la farsa judicial
El entramado de mentiras se desmorona ante la realidad de los hechos. La progenitora del preso político cubano detalló la insignificancia de las transacciones que los agentes ahora intentan utilizar como arma política.
“Según mi hijo, él le entregó a esta persona que lo mencionó, que está allí también detenido, un día, 10 dólares que le mandaron de allá, y otra vez le entregó 20. Quiere decir que no le entregó cantidades de dinero”.
Ante estas palabras, resulta evidente que el aparato represivo busca cualquier pretexto para arrebatar la libertad de quienes, en el pasado, tuvieron la valentía de alzar su voz.
La incertidumbre es la herramienta preferida del castrismo para torturar psicológicamente a las familias. Sobre el estado del proceso, Maribel relató: “El instructor me ha dicho que hay que esperar, que el expediente está para la fiscalía que ya esta semana, el martes, me dio visita de nuevo, y me dijo que me iba a decir que es lo que decía la fiscalía”.
El asalto domiciliario contra este joven preso político cubano
La arremetida contra el preso político cubano comenzó el pasado 9 de mayo. Ese día, hordas de agentes de la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria invadieron su hogar en San Antonio de los Baños.
No se conformaron con llevarse al joven; confiscaron su computadora, dispositivos móviles de toda la familia, dinero y efectos personales, un robo descarado ejecutado bajo el amparo de una orden estatal.
El pueblo cubano, consciente de esta injusticia, clama por su libertad. “Todo el mundo está asombrado de la injusticia que están haciendo con mi hijo porque literalmente está allí sin motivo, porque no hay prueba de nada”, expresó Maribel.
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Antes de este nuevo secuestro, este preso político cubano cumplía una sanción impuesta de cinco años de trabajo correccional con internamiento. A pesar de su ejemplar conducta y su cumplimiento estricto con el régimen, la dictadura decidió que su libertad era una amenaza intolerable.
Yoan de la Cruz se convirtió en un símbolo de la resistencia tras transmitir en vivo el inicio de las protestas en 2021. Desde aquel momento, el preso político cubano vive en el punto de mira de la criminal policía del régimen.
Mientras tanto, los verdaderos delincuentes, esos que sí roban, asesinan, violan y pare de contar, continúan caminando a sus anchas por las calles y ante las narices de una dictadura que prefiere atacar a los inocentes.