Luego de ser devuelto a las mazmorras por el inhumano régimen castrista, el joven preso político cubano Yoan de la Cruz atraviesa por un momento de profunda depresión mientras espera tras las rejas una resolución.
Cabe recordar que la tiranía comunista sepultó la medida de prisión domiciliaria que mantenía el manifestante del 11 de julio de 2021, recluyéndolo nuevamente en un calabozo tras un violento e injustificado operativo policial en su vivienda hace pocos días.
La madre del afectado, Maribel Cruz, relató el drama a Martí Noticias tras lograr visitarlo en el infame Centro de Instrucción Penal y Departamento Técnico de Investigaciones del Ministerio del Interior, conocido popularmente como el Técnico de Guanajay.

La mujer confirmó el grave estado anímico en el que sumieron a su hijo las autoridades carcelarias cubanas. “Fui a verlo y lo encontré muy deprimido, muy preocupado por la situación en que está, y esperando que la Fiscalía determine si hay algún cambio de medida para Yoan”, afirmó la madre ante el citado medio independiente, evidenciando el desamparo judicial que vive el preso político cubano dentro de la isla.
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El nuevo zarpazo judicial y el asalto a la vivienda
La defensa del procesado ya interpuso una solicitud formal de cambio de medida cautelar con la esperanza de sacarlo de dicho centro de tortura psicológica, pero el aparato represivo mantiene bajo estricto suspenso la decisión final.
Este ensañamiento demuestra la política de terror que aplica la dictadura de La Habana contra cualquier ciudadano que disienta. El preso político cubano sufrió este nuevo zarpazo represivo el pasado 9 de mayo, fecha en la que esbirros del MININT asaltaron su hogar para ejecutar un abusivo registro de propiedad.
En medio de ese operativo arbitrario, las fuerzas represivas confiscaron de manera descarada dinero en efectivo, teléfonos celulares y una computadora personal, despojando a la familia de sus herramientas básicas de comunicación y sustento.
El origen del ensañamiento contra este preso político cubano
El ensañamiento del aparato estatal contra este preso político cubano no es un hecho fortuito. El joven empezó a padecer esta persecución tras convertirse en la primera persona que transmitió en vivo, a través de la plataforma Facebook, las históricas manifestaciones populares en San Antonio de los Baños el 11 de julio de 2021.
Aquella directa captó el momento exacto en que los ciudadanos indignados avanzaron hacia la sede del PCC para exigir libertad. La filmación rompió el cerco informativo de la dictadura, se viralizó de inmediato en canales de YouTube y encendió la chispa que provocó el estallido social masivo en decenas de localidades de toda Cuba.
El historial de persecución y condenas del régimen
Por ese acto de valentía ciudadana, el régimen persigue con furia a este preso político cubano, quien experimentó el rigor carcelario por primera vez el 23 de julio de 2021. En aquel momento pasó 20 días incomunicado en Guanajay antes de su traslado definitivo hacia el penal de Melena del Sur, ubicado en la provincia de Mayabeque, un sitio caracterizado por las pésimas condiciones de internamiento y el aislamiento absoluto.
Un tribunal de la dictadura dictó en marzo de 2022 una severa condena de seis años de privación de libertad en su contra. Meses después, en mayo de ese año, la presión internacional obligó a los jueces castristas a otorgarle un beneficio de cinco años de trabajo correccional sin internamiento, modalidad de prisión domiciliaria que el preso político cubano cumplió de forma estricta hasta que el régimen decidió pisotear sus propios acuerdos legales este mes de mayo.
Hoy la vida de este preso político cubano corre grave peligro bajo la custodia de los mismos verdugos que encarcelan la libre expresión. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos deben mirar con urgencia el caso de Yoan de la Cruz, un símbolo de la resistencia juvenil que la dictadura castrista pretende quebrar mediante el encierro prolongado, el despojo material y la tortura emocional.