El preso político Roilán Álvarez Rensoler sufrió un colapso cardíaco fulminante tras sostener una huelga de hambre por casi 50 días consecutivos, por lo cual requirió maniobras de reanimación mediante el uso de un desfibrilador para evitar su deceso.
José Daniel Ferrer, así como la organización defensora de garantías fundamentales Justicia 11J difundieron esta actualización crítica sobre la integridad física del opositor, advirtiendo además sobre el peligro inminente que acecha al huelguista ante la desidia de los carceleros y la falta de transparencia en su manejo clínico.
Este activista de Santiago de Cuba permanece bajo custodia desde el pasado 31 de enero, momento en que las fuerzas represivas lo arrestaron violentamente y le imputaron cargos por pintar carteles contra la tiranía, iniciando desde aquel entonces su protesta extrema como último recurso de resistencia pacífica.
El hospital Lucía Íñiguez Landín de Holguín funciona como sitio de reclusión médica para Álvarez Rensoler desde el 4 de marzo, encontrándose allí bajo un estricto cerco de los sicarios del Ministerio del Interior que impide cualquier tipo de contacto con sus allegados.
Arianna Álvarez Rensoler, hermana del afectado, denunció las constantes negativas de los esbirros para permitirle ver a su hermano, confirmando que la incomunicación es absoluta.
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La dictadura castrista mantiene un silencio absoluto sobre el expediente procesal del detenido, evitando emitir partes médicos oficiales mientras este preso político languidece sin recibir la atención que su condición de extrema debilidad demanda tras casi dos meses de ayuno.
La comunidad internacional y diversos activistas independientes responsabilizan directamente a la cúpula comunista por cualquier desenlace fatal, pues este preso político representa hoy la cara más cruda de la criminalización de la libertad de expresión en Cuba, que ya de por sí ha dejado miles de víctimas a lo largo de 67 años.
Redacción de Cubanos por el Mundo