El régimen castrista se ensañó de nuevo con el preso político Adrián Curuneaux Stivens y ejecutó un traslado sin aviso hacia una cárcel en el occidente de la isla, movida que confirma el patrón de castigo contra quienes denuncian abusos dentro del sistema penitenciario de la dictadura.
La información fue difundida por el medio CubaNet tras conversar con un recluso que pidió anonimato por temor a represalias, además de ser respaldada por allegados del opositor, quienes alertaron sobre la incertidumbre en torno a su paradero y el deterioro físico que arrastra desde hace meses.
Curuneaux Stivens se encontraba recluido en el Combinado del Este desde hacía pocas semanas, sin embargo fue sacado de su celda por agentes de la Seguridad del Estado en horas de la mañana del lunes, siendo trasladado hacia un destino no confirmado que apuntó a la provincia de Pinar del Río.

Represalia directa por denunciar abusos
El movimiento contra este preso político se produjo después de que saliera a la luz una denuncia al mismo medio de comunicación sobre violaciones dentro del penal, lo cual desató la reacción de los esbirros del régimen, quienes dejaron claro que cualquier intento de visibilizar la represión tendría consecuencias inmediatas.
Durante ese episodio, el preso político relató que fue interrogado durante horas en una oficina dentro de la prisión, mientras los represores buscaban información relacionada con una carta dirigida a la Embajada de Estados Unidos, documento que había sido confiscado a su hermano.
Violencia y amenazas contra la familia
El testimonio incluyó detalles sobre el trato brutal contra su familiar, describiendo cómo fue sometido por la fuerza contra una pared mientras le revisaban sus pertenencias, en un acto que refleja el nivel de impunidad con el que operan los sicarios de la dictadura.
Además, el preso político denunció que los agentes no solo actuaron con violencia física, sino que también lanzaron amenazas directas sobre su futuro, asegurando que tanto él como otros opositores terminarían consumidos dentro de las cárceles del régimen.
Condiciones infrahumanas dentro de prisión
En paralelo, el opositor expuso el deterioro de su salud debido a la mala alimentación y la falta de atención médica, situación que se agravó tras sufrir un desmayo en el baño que terminó en una herida en la frente, evidencia clara del abandono sistemático al que someten a cada preso político.

El cuadro se vuelve aún más crítico al considerar que padece diabetes, condición que requiere seguimiento constante. Sin embargo, los represores ignoran deliberadamente estas necesidades como mecanismo de presión y castigo.
Dentro de sus denuncias también aparece la confiscación de objetos personales, entre ellos herramientas básicas y artículos de higiene, lo que confirma una estrategia de despojo diseñada para quebrar psicológicamente a los reclusos.
OTRAS NOTICIAS: Régimen amenaza con cinco años de cárcel a joven secuestrada por esbirros en Cienfuegos
El preso político explicó que incluso insumos médicos indispensables fueron retenidos, dejando en evidencia que el sistema carcelario de la tiranía no busca reeducar ni sancionar delitos reales, sino destruir a quienes se oponen al poder.
Historial de persecución contra el preso político
Curuneaux Stivens cumple una condena de 11 años tras la suma de procesos fabricados por delitos como desacato y atentado, cargos utilizados de forma sistemática por la dictadura para silenciar voces críticas dentro del país.
Su historial dentro de distintas cárceles en La Habana muestra un patrón constante de denuncias sobre abusos, lo que lo convirtió en un objetivo recurrente para los represores que controlan el aparato penitenciario.
El traslado reciente no solo incrementa la incertidumbre sobre su situación actual, sino que también refuerza la política de aislamiento aplicada contra cada preso político que decide exponer las violaciones que ocurren tras los muros de las cárceles cubanas, consolidando un modelo de represión que se sostiene sobre el miedo, el castigo y la impunidad.