Profesionales en Cuba se están formando “con serias carencias”

Cuando cayó la Unión Soviética, la economía no fue lo único que se fue en picada. La educación es otra de las tantas áreas que sufrieron un impacto negativo, del que, hasta el sol de hoy, no se ha podido levantar.

De acuerdo con un artículo del periodista cubano Iván García, En los años 70, Fidel Castro inauguró la Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, junto a Leonid Brezhnev. Allí sus alumnos comían pollo tres veces al día, tomaban helado Coppelia y contaban con los mejores laboratorios escolares de América Latina.

Pero en la Cuba actual, ya eso sólo vive en el recuerdo de quienes lograron dar clases o ser alumnos de tan gigantesco recinto escolar, tal como lo asegura Rocardo, un ex profesor de la Lenin.

“La escuela era como una antesala del paraíso. Los albergues tenían aire acondicionado y agua fría y caliente. El comandante enviaba los quesos que producía en su fábrica de Punto Cero. Tenía un anfiteatro con capacidad para más de 4,500 personas. Y varias piscinas, entre ellas una de dimensiones olímpicas. La calidad pedagógica no era muy diferente a la de un colegio privado”

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La educación en este momento está en un punto bajo. El adoctrinamiento está por encima de cualquier materia, mientras que centenares de escuelas han tenido que cerrar por diferentes factores que van desde la falta de maestros hasta la pésima infraestructura.

“Los muchachos no tenían que cargar, como ahora, mochilas con comida. En la escuela te daban almuerzo y merienda gratis. El claustro docente contaba con una excelente formación profesional. Y los salarios eran aceptables en aquella etapa, cuando el peso tenía poder adquisitivo”, cuenta Elsa, maestra jubilada del antiguo Instituto Edison

“Edad de oro”

En la época en la que el socialismo soviético giraba cheques al castrismo, los cubanos recibían media libra de carne de res cada quince días a través de la reconocida libreta.

“Es verdad que en aquella época cualquier centro de enseñanza contaba con todos los recursos materiales. No faltaba el tejido para confeccionar los uniformes, ni el calzado escolar o deportivo. Tampoco cuadernos y libros. Pero el engaño, de cierta forma amparado por las autoridades, comenzó a deformar los principios que siempre sustentaron la educación cubana”, destaca Osvaldo, ex funcionario del Ministerio de Educación.

Pero esto dio pie a que comenzara una mentalidad errónea que dio facilidad a los alumnos de ser promovidos sin tener los méritos necesarios.

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“la calidad de un maestro se parametraba por la cantidad de alumnos que promovía y se comenzó a practicar el timo consentido. Cuando un profesor veía a los alumnos en aprietos, descaradamente, permitía que copiaran de otro estudiante o copiaban las respuestas de los exámenes en la pizarra. Mientras más estudiantes promovía, más reconocimiento tenía el profesor y la escuela. Había nacido el fraude generalizado”.

Cuarenta y tres años después que Fidel Castro y Brezhnev inauguraron la escuela Lenin, el centro presenta condiciones precarias. Han cerrado dos bloques del edificio por problemas constructivos.

“Debido a la falta de mantenimiento ninguna de las piscinas funcionan. En la mayoría de los albergues los alumnos tienen que cargar cubos de agua, hay un montón de filtraciones en los techos y la deserción de profesores es incesante”, señala un maestro.

Mientras la élite histórica de la burguesía verde olivo celebraba en Miramar, en el otrora Teatro Blanquita, rebautizado Karl Marx, el centenario de la revolución bolchevique, se rumoró el cierre de la Vocacional Lenin.

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Redacción Cubanos por el Mundo

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