En medio de la gran pobreza que arropa a los cubanos, afectados por la escasez de frutas y alimentos en general, las autoridades cubanas dejaron perder 1.446 pulpas de mango y guayaba en la fábrica estatal La Conchita, en Pinar del Río. Las pérdidas estimadas superaron los 2 millones de pesos, una producción equivalente a 1,2 litros de jugo para cada habitante.
“Lo primero que notamos fue el hacinamiento de los productos y que no había mecanismos para su rotación”, explicó a Granma, José Pablo Padrón, auditor jefe del grupo supervisor que realizó la XII Comprobación Nacional al Control Interno en La Conchita.
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Todos los gastos de cosecha, de fabricación de envases, de transporte, de energía, de salarios, absolutamente todo se perdió ante la negligencia gubernamental que, como es normal en Cuba, termina justificada de cualquier manera.
Miguel Ángel González, jefe de la Unidad Empresarial de Base (UEB) La Conchita, subordinada a la Empresa de Conservas de Vegetales, indicó que el problema fue producto de varias deficiencias en el proceso de elaboración.
“La cocina principal de la industria estuvo casi dos años en reparación, y las líneas de jugos y de cremas tampoco estaban funcionando, y continúa fuera de circulación. Otra causa fue la escasez de envases para las producciones terminadas. En los últimos años solo estuvimos recibiendo alrededor de un 37 % de lo que se necesitaba”.
El representante agregó que al proceso se sumaron tres paralizaciones, con una mayor entrada de mango y sin un respaldo de latas.
Desorden
Sergio Carvajal, otro de los auditores en la inspección, describió el desorden que reinaba en el depósito donde se encontraron las pulpas podridas.
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“O sea, que podías encontrarte en lo último del almacén un lote que se vencía, con un laterío delante que impedía llegar a él. O un parle de pulpa que todavía estaba lejos de la fecha de vencimiento, encima de otro a punto de caducar”.
Las pérdidas se calculan en unos 2.241.352 pesos, equivalentes a unos 93.400 dólares. Las pulpas estaban tan deterioradas que “ni siquiera sirvió para los cerdos”, según afirmó Granma.
Según la prensa oficial, la cantidad de pulpa era tan inmensa que era suficiente para llenar una piscina completa, una verdadera tragedia tomando en cuenta la mucha falta que le hace a tantos niños y ciudadanos que apenas y alcanzan a comer sus tres comidas diarias.
Redacción Cubanos Por El Mundo