No quisiera que sucediera, pero lamentablemente, en ocasiones ocurre. Y cuando esto pasa, molesta. Y es que ciertos jefes de estados, gobiernos, organizaciones internacionales, e intelectuales, se comportan con demasiada complacencia hacia las autoridades cubanas. A veces, ese comportamiento da la impresión que en algunos existe una cuota de complicidad.
Esta complacencia molesta más cuando tratan el tema de los Derechos Humanos en Cuba. Parece como si para los que gobiernan en Cuba estuviera vigente una Declaración Universal de los Derechos Humanos muy especial y distinta.
Quienes gobiernan en Cuba desde hace más de 57 años consideran que en cuanto a derechos humanos, basta con proporcionar servicios médicos y educación.
¿Acaso no es el mismo pueblo cubano con su trabajo quien proporciona esos servicios?
Son variados los nombres dados a asuntos tan imprescindibles: Derechos del Hombre y los Ciudadanos, Derechos Fundamentales de las Personas, derechos innatos, derechos individuales, libertades fundamentales, etc.
A partir de de estos postulados con disimiles nombres y dado el desarrollo de las sociedades políticas, se acentuaron y limitaron el poder de los Estados.
La historia humana es la de la lucha por las libertades individuales.
El Descubridor, el Almirante Cristóbal Colon, que cometió todo tipo de violaciones de los derechos del hombre, aun no había nacido y ya el Viejo Continente conocía la Carta Magna de 1215.
A finales del siglo XVIII, hubo documentos tales como: en Inglaterra, la Petition of Rights (1628), Habeas Corpus Amendment Act (1679), y el Bill of Rights (1689); en los Estados Unidos, la Declaración de Independencia (1776) y la Constitución (1787); en Francia, la Declaración del Hombre y el Ciudadano (1789). Todos estos documentos contienen implícito basamentos básicos para la protección de los derechos individuales, que han servido y sirven como guías y referentes en la elaboración de las constituciones de diferentes países.
“La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescindibles del hombre: Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”, según la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1789
¿Podremos asegurar que en Cuba, se cumple con esta aspiración?
“La revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” fue parte del discurso populista de Fidel Castro, en los primeros tiempos de su revolución. En la actualidad, dejamos de ser humildes, y nos convirtieron en una nación de miserables.
“Hay división de funciones, pero no hay división de poderes. El poder es uno, el del pueblo trabajador que se ejerce a través de la Asamblea Nacional y de los organismos del estado que de ella depende”, dijo Fidel Castro en 1976
A principios de 1959, Fidel Castro dijo: “Quiero que la ciudadanía exprese su deseo, quiero que la ciudadanía decida sobre esta cuestión, y que los que estén de acuerdo con que se restablezcan los Tribunales Revolucionarios que levanten la mano”. La multitud levantó las manos y gritaban ¡paredón! Aquella multitud envilecida fue manipulada por Fidel Castro, un buen conocedor de la psicología de las multitudes.
Eso es una muestra de lo que sucede cuando no hay división real de los tres poderes.
En Cuba no existe un Poder Judicial independiente, está en manos del Partido-Estado-Gobierno. Los cubanos, sin libertad ni derechos, son víctimas de un Estado todopoderoso. ¡Y todavía hay quienes temen abordar con la parte cubana el tema de los Derechos Humanos!
Los principios básicos relativos a la independencia de la judicatura fueron confirmados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1985.
En Cuba hay una estructura piramidal donde aparece como cabeza la Asamblea Nacional, la que concentra el poder absoluto de decisión sobre la vida de las personas. Más del 50% de esta Asamblea se nutre de personas que son las que verdaderamente deciden:Raúl Castro, primer secretario del PCC, jefe de estado y de gobierno, quizás todavía Fidel Castro, los comandantes históricos y algunos generales, todos de las altas esferas del Partido Comunista. etc.
La llamada Ofensiva Revolucionaria, lanzada por Fidel Castro en marzo de 1968, no fue algo casual.
En 1975, Fidel Castro dijo: “La lucha del proletariado con los grandes propietarios es una tarea relativamente fácil, pero sería un grave error de la revolución bajar la guardia, descuidarse, y dar lugar a que surja dentro de la sociedad, innecesariamente, una multitud de decenas de miles de pequeños comerciantes, es decir, integrar una masa más numerosa contra los cuales la lucha habría de ser más dolorosa todavía”.
Una de las razones principales de la existencia de un Estado es la protección de sus ciudadanos. Eso es imposible
con la Constitución y las leyes que rigen en Cuba, que dejan a los cubanos totalmente desamparados.
rotreavep@gmail.com; rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso
*Partido liberales de Cuba