Reclusos cubanos pagan por todo, desde evitar una golpiza hasta por un lugar para dormir

Las prisiones cubanas reflejan sin disimulo la barbarie, la crueldad y la maldad que distingue al régimen castrista como a pocos en el mundo. Así lo demuestra el infierno narrado por sus víctimas, quienes aseguran que para sobrevivir a las hostiles condiciones deben “pagar por todo”, inclusive para no ser golpeados por otros reclusos.

“No hay espacio y hay que comprarlo. Eso es muy normal. Llegas nuevo y tienes que comprar tu lugar si no tienes que dormir en el piso. Se lo compras al guardia o al jefe de la brigada que es otro preso igual que tú pero que está de acuerdo con los guardias, así que no puedes quejarte” asegura Guillermo Triana a CubaNet, quien estuvo recluido en el Combinado del Este, en La Habana, y en San José de las Lajas, en Mayabeque.

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El hombre relató que antes todos los pagos se hacían con cigarros, aunque actualmente se ampliaron las posibilidades de pagar con dinero o a través de recargas de saldo a los teléfonos.

“Si quieres llamar por teléfono o tener un celular eso cuesta, solo tienes que pagarle al guardia, incluso puedes llamar desde un teléfono del guardia, le recargas el móvil o le das el dinero” precisó.

Infierno

Otra víctima, Hortelio García, ha estado preso en varias cárceles cubanas y no duda en afirmar que la de Santiago es “peor que cualquier otra prisión de Cuba”.

“Es como un campo de concentración. Los guardias te tratan como basura y hasta te amenazan con dejarte morir o te echan a pelear con otros presos y tienes que pagarles para que te dejen en paz” cuenta el hombre.

Otra historia es la Alberto Rodríguez, quien ingresó por un delito menor al centro de Sancti Spíritu denominado “Batalla de Ideas”.

“Fui por una condena de seis meses por un delito económico, un faltante que me encontraron en el almacén de las TRD donde trabajaba, pero me trataban como a un animal. Nos sacaban a trabajar antes de las 7 de la mañana y nos regresaban al mediodía pero nos dejaban al sol hasta que estaba la comida como a las 2 de la tarde. Todos tirados en el patio donde no había ni una sombrita”, contó.

Enferman

García agregó que muchos entran bien a la prisión y se empeoran debido a las condiciones infrahumanas que deben soportar en los centros, donde tampoco cuentan con atención médica.

“Yo he visto morir gente al lado mío, por falta de atención, gente que ha entrado bien y allí se han empeorado por falta de comida, porque faltan medicinas, hay humedad, no hay higiene. Si te quejas es peor, se ensañan contigo”, relató.

Un trabajador de la prisión de San José, para enfermos por VIH, cuenta sobre el hacinamiento que predomina en el lugar.

“Tenemos albergues que estaban previstos para 20 o 30 internos y ahora viven allí más de cien, casi sin espacio para nada, lo cual genera conflictos entre los reclusos y algunos tienen sus características, son violentos y allí no existe distinción, todo el mundo está mezclado”, indicó.

Redacción Cubanos Por El Mundo

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