El pago de pensiones en Cuba sufrió nuevas dificultades después de que las autoridades de la provincia de Granma reconocieran públicamente que no disponían del efectivo suficiente para cumplir en tiempo con los depósitos correspondientes a más de 111.000 jubilados durante junio.
La situación obligó a la Comisión Provincial de Atención a la Seguridad Social a diseñar un esquema de cobros escalonados y a priorizar a las personas de mayor vulnerabilidad, mientras las sucursales bancarias intentan conseguir diariamente el dinero necesario para responder a las obligaciones pendientes.
El reconocimiento oficial se produjo durante una emisión especial de la televisión estatal, donde los responsables admitieron que “no ha sido posible llegar a los más de 400 millones de pesos en efectivo que se requieren” para cubrir las prestaciones mensuales destinadas a los pensionados granmenses.
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Los pagos de pensiones en Cuba dependerán de la disponibilidad de dinero
La falta de liquidez provocó cambios en la organización del proceso. En ese sentido, el Banco Popular de Ahorro estableció grupos según la edad de los beneficiarios para administrar el dinero disponible.
De esta manera, el pago de pensiones en Cuba quedó sujeto a la cantidad de efectivo que las entidades bancarias puedan obtener cada jornada.
Sin embargo, las mayores dificultades aparecieron en los municipios donde los jubilados reciben sus ingresos a través de las oficinas de Correos de Cuba.
Las propias autoridades reconocieron que “la situación más compleja se presenta para los jubilados que cobran a través de las oficinas de correos cuyo pago debe comenzar el miércoles y aún no se cuenta con el dinero en la mayoría de los municipios de Granma”.
El régimen responsabilizó a los “negocios privados”
En un intento por explicar la escasez de efectivo, las autoridades atribuyeron parte del problema a la baja captación de dinero por parte del sistema bancario.
Según la versión oficial, numerosos negocios privados incumplieron sus compromisos de depósito con las instituciones financieras y todavía existe resistencia al uso de medios electrónicos de pago.
Mientras tanto, el pago de pensiones en Cuba continuó enfrentando obstáculos derivados de una economía marcada por la inflación, la falta de circulante y las crecientes dificultades operativas que afectan a bancos y cajeros automáticos.
Medidas excepcionales ante la escasez
Es importante mencionar que la administración provincial en Granma puso en marcha desde abril una serie de mecanismos extraordinarios para enfrentar la situación.
Entre las disposiciones figuraron el monitoreo diario de los ingresos en efectivo en cada sucursal, la autorización centralizada para extracciones superiores a 5.000 pesos y la identificación de pensionados vulnerables para otorgarles prioridad.
Además, el régimen anunció medidas contra establecimientos privados que no depositen sus ingresos y ordenó la presencia permanente de funcionarios en bancos y oficinas de correos para informar a los jubilados sobre el desarrollo del proceso.
Pese a estos anuncios, el pago de pensiones en Cuba continuó condicionado por una disponibilidad de efectivo insuficiente.
Crecen las dificultades para los adultos mayores
La crisis de liquidez se sumó a otros problemas que padecen miles de ancianos en la isla. Durante los últimos meses se multiplicaron las denuncias sobre largas colas, interrupciones eléctricas y cajeros automáticos fuera de servicio, situaciones que complicaron el acceso al dinero de quienes dependen exclusivamente de una pensión.
El pago de pensiones en Cuba se convirtió así en una fuente permanente de incertidumbre para muchos adultos mayores que enfrentan una inflación descontrolada y un aumento constante del costo de la vida.
A pesar del escenario, los voceros oficiales intentaron enviar un mensaje de tranquilidad y aseguraron que todos los pensionados terminarán recibiendo sus ingresos.
“Quizá no todos cobren en el momento que quisieran, pero todos cobrarán”, concluyó el comunicado divulgado por las autoridades.
Sin embargo, el episodio volvió a evidenciar las dificultades del régimen castrista para sostener sus compromisos sociales en medio del deterioro económico que vive el país.
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