Régimen cubano aparta a profesora y cirujano de sus puestos tras sus críticas al sistema castrista

Las represalias contra profesionales en Cuba volvieron a ser denunciadas después de que una profesora de una prestigiosa academia de arte en La Habana y un cirujano de Ciego de Ávila fueran apartados de sus puestos después de que ambos hicieron críticas al sistema castrista.

Los casos afectaron a Natacha de la Torre Fariñas, profesora de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, y a Yonardo Fonseca Mesa, cirujano que trabajó en el Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola. Los dos acumularon años de experiencia dentro de instituciones estatales antes de denunciar las decisiones que los dejaron fuera de sus funciones.

En ese sentido, ambos señalaron que sus posiciones críticas frente a la situación de la isla comunista y las condiciones de trabajo del sector estatal fueron los detonantes de sus despidos, convirtiendo el hecho en un nuevo episodio de represalias contra profesionales en Cuba.

Cirujano denunció que fue expulsado

Fonseca Mesa relató que recibió inicialmente la notificación de su “liberación” del Sistema Nacional de Salud. La medida, según explicó, le permitía abandonar Cuba o buscar empleo fuera del sector sanitario.

Sin embargo, el médico decidió seguir atendiendo pacientes mientras conseguía las condiciones necesarias para marcharse del país. Su situación económica ya era complicada: afirmó que llevaba casi cinco meses sin poder retirar dinero de su tarjeta y que ni siquiera disponía de pasaporte.

La situación cambió definitivamente el 10 de septiembre. Mientras se encontraba en consulta, le comunicaron que desde el día 3 ya no formaba parte del hospital por decisión del director.

“Fui prácticamente expulsado hace una semana”, denunció.

El cirujano vinculó lo ocurrido con su enfrentamiento abierto con las autoridades tras criticar el sistema. Como respaldo, publicó una imagen de una comunicación firmada por el subdirector Roberto Rodríguez Cruz y la jefa de Recursos Humanos, Gertrudis Morales Naranjo.

“Simplemente por mi postura frontal contra la dictadura. Y esto es, por supuesto, la Seguridad del Estado que está detrás de todo esto. No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”, dijo en declaraciones a Martí Noticias.

Las represalias contra profesionales en Cuba, según su denuncia, alcanzaron así a un sector sanitario que ya enfrenta escasez de recursos, deterioro de instalaciones y un creciente éxodo de trabajadores.

“No es difícil darse cuenta qué ‘mano negra y diabólica’ está detrás de todo esto. De sobra sé de lo que son capaces y de todas las cochinas artimañas que utilizan contra quienes, como yo, nos le oponemos frontalmente; lo triste es ver a médicos que, por un cargo mierdero, se prestan para su juego macabro”, escribió.

Represalias contra profesionales en Cuba: Profesora de San Alejandro quedó fuera de las aulas

En La Habana, las represalias contra profesionales en Cuba también fueron denunciadas por Natacha de la Torre, quien trabajó durante casi dos décadas en San Alejandro.

La profesora explicó a Martí Noticias que sus diferencias con las políticas gubernamentales eran conocidas desde hacía años dentro de la institución.

El punto de inflexión llegó cuando comenzó a expresar públicamente en Facebook cuestionamientos que antes permanecían principalmente en conversaciones privadas. Sus críticas se intensificaron durante la pandemia y tras la aplicación de la Tarea Ordenamiento, cuyas medidas calificó de “francamente aberrantes”.

Al comenzar el actual curso escolar, la dirección le comunicó que ya no impartiría clases.

“Me convertí en la nota discordante”

De la Torre llevó su denuncia directamente al ministro de Cultura del régimen, Alpidio Alonso Grau. En una carta pública sostuvo que la decisión no respondió a su capacidad como docente, sino a sus posiciones políticas y al cuestionamiento de las precarias condiciones laborales.

“Me convertí en la nota discordante. Soy alguien ‘políticamente inadecuado'”, escribió al describir este nuevo episodio de represalias contra profesionales en Cuba.

La profesora cuestionó los salarios estatales y las dificultades de los trabajadores para costear transporte, alimentación, ropa y otras necesidades esenciales. También denunció las condiciones en las que debían presentarse a trabajar durante apagones y cortes de agua.

Reconoció que tuvo ausencias y aceptó que correspondía descontarle los días no trabajados, pero rechazó que estas fueran utilizadas como argumento para retirarle la docencia.

“Hoy me quitan la asignatura que durante tantos años impartí. Lo hacen porque no soy parte del festín”, afirmó.

Para De la Torre, las represalias contra profesionales en Cuba incluyeron además una estrategia destinada a provocar que abandonaran voluntariamente la institución. Según relató, su jefa de departamento le pidió que se marchara.

“Quieren que sea parte de la mentira”, sentenció.

Las represalias contra profesionales en Cuba denunciadas por De la Torre se sumaron durante 2026 a otros casos dentro del ámbito académico. El dramaturgo Roberto Villa fue separado del Instituto Superior de Arte y el arquitecto Abel Tablada fue apartado de la Universidad Tecnológica de La Habana después de publicar críticas sobre la realidad nacional.

Los episodios reforzaron las denuncias sobre las consecuencias laborales que pueden enfrentar trabajadores estatales que manifiestan públicamente discrepancias políticas. En un sistema donde el Estado mantiene un amplio control sobre instituciones educativas y sanitarias, las represalias contra profesionales en Cuba pueden afectar directamente las posibilidades de ejercer una profesión dentro del sector público.

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