Represión sin límites: Preso político cubano enviado a celda de castigo por escribir consignas anticastristas

El régimen castrista vuelve a demostrar su intolerancia absoluta frente a cualquier expresión de disidencia, incluso dentro de sus propias cárceles. El preso político Duannis León Taboada fue trasladado a una celda de castigo en la prisión de máxima seguridad conocida como Combinado del Este, en La Habana, tras escribir consignas antigubernamentales en las paredes del penal donde permanece recluido.

León Taboada, condenado a 14 años de prisión por su participación en las históricas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, habría llenado su compañía con mensajes como “libertad” y “justicia”, en un acto de resistencia que el régimen ha respondido con mayor represión.

La información fue confirmada por su madre, Jenny Taboada, quien conoció los hechos a través de otro recluso que logró comunicarse telefónicamente.

El incidente ocurrió el pasado sábado, coincidiendo con el día de visitas familiares. Sin embargo, el joven no pudo ver a sus allegados, no por decisión propia, sino como consecuencia de las restricciones impuestas por las autoridades penitenciarias. Su negativa a vestir el uniforme de recluso, como forma de protesta contra su encarcelamiento, fue utilizada como excusa para impedir el encuentro.

“Ese día fue la visita mensual que le toca a su compañía. Yo intenté, pero no lo pude ver, no lo sacaron porque no tiene uniforme”, relató la madre del preso político, evidenciando las condiciones arbitrarias que imperan en el sistema penitenciario cubano.

Según su testimonio, el joven aprovechó el aislamiento del momento para plasmar en las paredes del lugar consignas disidentes que ahora le han costado un castigo aún más severo.

Castigo a este preso político evidencia que la represión en Cuba no tiene límites

El traslado a una celda de castigo no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de hostigamiento constante contra León Taboada. Desde hace tres meses, el preso político se encuentra bajo restricciones extremas que le impiden recibir visitas, realizar llamadas telefónicas y acceder a derechos básicos dentro del penal. Todo ello como represalia por su protesta pacífica, que incluye negarse a participar en actividades impuestas por la prisión.

Actualmente, el joven se encuentra bajo un denominado “régimen severo”, una categoría que limita aún más las condiciones de vida de los reclusos. Bajo este esquema, las visitas conyugales son restringidas, el acceso a alimentos enviados por la familia se reduce drásticamente y el tiempo al aire libre se limita a una hora diaria. En su caso, incluso esos pocos beneficios han sido suspendidos.

Preso político Duannis León Taboada, en huelga de hambre
Preso político Duannis León Taboada / Foto: Redes sociales

El caso ha generado preocupación entre organizaciones internacionales. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos exigió al régimen el respeto a los derechos fundamentales de este preso político y su familia, reiterando el reclamo de libertad para todos los presos políticos en la isla. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades cubanas han mantenido silencio ante estas denuncias.

Este episodio refleja con crudeza la realidad del sistema carcelario cubano, donde la represión no se detiene en las calles, sino que se profundiza tras los muros de las prisiones. En lugar de garantizar condiciones mínimas de dignidad, el régimen utiliza las cárceles como herramientas de castigo político, buscando quebrar la voluntad de quienes se atreven a desafiarlo.

Hospitalizan al joven preso político Duannis León tras varios días en huelga de hambre
Preso político Duannis León Taboada / Foto: Composición CPEM

En Cuba, expresar una opinión contraria al sistema comunista puede costar años de prisión, pero incluso dentro de la cárcel, cualquier gesto de rebeldía es reprimido con mayor dureza. La escritura de palabras como “libertad” o “justicia” es considerada un acto de indisciplina grave, lo que demuestra el nivel de control ideológico que ejerce el régimen.

La represión sistemática no solo se limita a los presos políticos, sino que se extiende a sus familias, quienes enfrentan restricciones, vigilancia y constantes obstáculos para mantener contacto con sus seres queridos. El caso de León Taboada es un ejemplo claro de cómo el castigo trasciende al individuo y se convierte en una herramienta de presión colectiva.

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