Los robos en Camagüey volvieron a poner en evidencia el deterioro de la seguridad ciudadana en Cuba. En las últimas horas, vecinos denunciaron el robo del cable de acometida eléctrica de varias viviendas en plena calle Alegría, en la ciudad de Camagüey.
Según la denuncia enviada a la redacción de Cubanos por el Mundo, los delincuentes cortaron el tendido para extraer el cobre, dejando a las familias afectadas sin servicio eléctrico y, lo más grave, sin una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
Las imágenes sobre estos robos en Camagüey enviadas por un residente muestran parte del cable aún colgando de un poste, presuntamente porque los responsables no lograron completar el hurto antes de abandonar el lugar. El resto del tendido desapareció, dejando a los propietarios sin electricidad y obligados a enfrentar por su cuenta las consecuencias del delito.
De acuerdo con el testimonio recibido, los vecinos alertaron de inmediato a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) sobre estos robos en Camagüey, pero aseguran que la respuesta fue inexistente.
“Se llamó a la policía: no les interesa. Se avisó a la empresa eléctrica: nada de nada. Dejaron hasta un tramo del cable colgando del poste, seguro porque no les dio tiempo a llevárselo“, precisaron los vecinos sobre los robos en Camagüey.
La denuncia concluyó con una frase que resume el sentimiento de abandono que, según numerosos ciudadanos, se repite cada vez con más frecuencia en distintas provincias de la isla.
“Así vivimos: desamparados, sin corriente y sin respuesta de nadie. Esto es lo que produce un Estado fallido, donde el ciudadano está solo ante todo.”
El caso ocurrió en la calle Alegría, en la ciudad de Camagüey, una provincia donde en los últimos meses se multiplicaron las denuncias relacionadas con robos, vandalismo y otros hechos delictivos que afectan directamente a la población.
El robo de cobre se convirtió en un negocio impulsado por la crisis
El robo de cables eléctricos, piezas metálicas y cualquier material que pueda venderse como chatarra dejó de ser un hecho aislado en Cuba. La profunda crisis económica, el desabastecimiento y el desplome del poder adquisitivo impulsaron la aparición de redes dedicadas a sustraer cobre y otros metales para comercializarlos en el mercado informal.
Las consecuencias recaen sobre los ciudadanos como ocurre con estos robos en Camagüey, quienes no solo pierden bienes materiales, sino que además enfrentan largos períodos sin electricidad debido a la lentitud con la que las empresas estatales realizan las reparaciones.
En un país donde los apagones ya forman parte de la rutina diaria, el robo del cableado eléctrico agrava todavía más las condiciones de vida de las familias afectadas.
Robos en Camagüey muestran como la inseguridad creció mientras aumentó la sensación de abandono
Vale mencionar que estos robos en Camagüey coincidieron con un contexto de creciente preocupación por la inseguridad ciudadana en la isla.
Diversos informes independientes señalaron que la criminalidad aumentó de forma significativa durante el último año. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana documentó 2.833 delitos verificados en 2025, un incremento superior al 115 % respecto al año anterior, siendo los robos el delito más frecuente.
La organización advirtió además que las cifras reales podrían ser mayores debido a la ausencia de estadísticas oficiales transparentes y a la falta de denuncias por desconfianza en las instituciones.
A ello se sumó el reconocimiento realizado incluso por medios oficiales en la provincia de Artemisa, donde las propias autoridades admitieron un aumento de los delitos, especialmente de los robos con fuerza, durante los primeros meses de este año.
Apagones e inseguridad: una combinación cada vez más frecuente
Observatorios independientes también relacionaron el incremento de la delincuencia con los prolongados apagones que afectan prácticamente a todo el país.
El Observatorio Cubano de Conflictos indicó que numerosas denuncias ciudadanas asociaron la oscuridad provocada por los cortes eléctricos con un mayor riesgo de robos y asaltos, ya que muchas familias se ven obligadas a mantener puertas y ventanas abiertas por el intenso calor, mientras los delincuentes aprovechan la falta de iluminación para actuar con mayor facilidad.
En ese escenario, el caso denunciado con los robos en Camagüey refleja una preocupación creciente entre la población: no solo escasean los alimentos, el combustible y los servicios básicos, sino que también aumenta la percepción de que la protección ciudadana dejó de ser una prioridad para las autoridades, las cuales sí responden de forma rápida a la hora de reprimir a los cubanos que pacíficamente salen a las calles a exigir libertad.
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