La imagen de una niña comiendo de la basura en Cuba ha provocado conmoción, indignación y también una fuerte discusión en redes sociales.
El video, grabado en las inmediaciones del Parque Central de Sancti Spíritus y compartido en el canal oficial de Cubanos por el Mundo en Instagram, muestra una escena difícil de ignorar: una menor buscando algo para comer entre desperdicios acumulados en una acera, realidad que es tristemente común en la Isla y que hemos denunciado desde nuestras páginas.
“La dolorosa imagen de una niña comiendo de la basura en Cuba”, señala la publicación, que rápidamente generó decenas de reacciones. Más allá de la crudeza del video, los comentarios terminaron abriendo dos debates paralelos: la creciente precariedad alimentaria que golpea a numerosas familias cubanas y la responsabilidad de quien graba una situación semejante.
Las imágenes, por sí solas, no permiten conocer las circunstancias familiares de la menor ni confirmar qué ocurrió antes o después de la grabación. Sin embargo, la escena aparece en un momento en que organismos internacionales reconocen un deterioro importante en el acceso a los alimentos en la isla.
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Niña comiendo de la basura en Cuba: “¿Por qué no le diste comida?”
Una parte considerable de las reacciones en Instagram cuestionó directamente a la persona que realizó la grabación.
“Y en vez de filmar, ¿por qué no le diste un plato de comida?”, preguntó una usuaria. Otro comentario insistió: “Por lo menos le brindo un pan con aceite en vez de grabar”.
Otros fueron todavía más críticos y consideraron que mostrar a la menor podía exponerla innecesariamente. “Solo pudiste filmar”, escribió una persona, que reclamó que se le hubiese ofrecido primero algún alimento.

La discusión plantea un dilema frecuente ante imágenes de pobreza extrema: ¿es suficiente documentar para denunciar o debe intervenir inmediatamente quien sostiene la cámara?
También es importante señalar algo que varios usuarios recordaron: el video no muestra qué sucedió después y, por tanto, no puede afirmarse que la persona que grabó no ayudara posteriormente a la niña.
Otros defienden la grabación como una denuncia
En sentido contrario, numerosos seguidores defendieron la difusión del material porque consideran que permite mostrar una realidad que frecuentemente permanece fuera del discurso oficial.
“Gracias por grabar y compartir las condiciones de extrema pobreza que están pasando las personas en Cuba”, escribió una usuaria.
Otra reacción fue más contundente: “Ella graba para denunciar la dictadura”, mientras un comentario argumentó que tampoco se conoce la situación económica de quien filmó y que esa persona podía carecer igualmente de alimentos para ofrecer.
“Puede ser que ella tampoco tuviera nada”, señaló otra seguidora, quien defendió que la finalidad de publicar el video era “dar visibilidad internacional a lo que acontece en Cuba”.
Entre las respuestas también aparecieron mensajes de tristeza, incredulidad y referencias directas a las autoridades cubanas. “Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo esos inocentes tienen que estar pasando hambre”, escribió una persona. Otra ironizó: “Por fa mándale el video a Bruno”, en aparente referencia al canciller cubano Bruno Rodríguez.
Una escena repetida en medio de una grave crisis alimentaria
La niña comiendo de la basura en Cuba es una imagen que por sí sola confirma el alcance de la pobreza infantil en el país, y coincide con advertencias internacionales sobre el deterioro alimentario.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) reconoce que existen crecientes dificultades para la seguridad alimentaria y nutricional de muchas familias cubanas, en un contexto marcado por recesión económica, inflación persistente, escasez de combustible y menor disponibilidad de alimentos nacionales e importados.
La Organización Panamericana de la Salud también advirtió en 2026 que la inseguridad alimentaria representa riesgos adicionales de malnutrición infantil. Su análisis menciona la caída de la producción agrícola, problemas de distribución, inflación y dificultades para acceder a alimentos ricos en proteínas y micronutrientes.
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Precisamente en Sancti Spíritus, reportes independientes recientes han documentado fuertes incrementos en los precios de productos básicos como arroz, frijoles, azúcar, harina, leche y carne de cerdo, mientras los salarios pierden capacidad adquisitiva.
El video deja así una imagen incómoda y un debate igualmente difícil. Se puede discutir si quien grabó debió ayudar primero, filmar después o preservar mejor la identidad de la menor. Pero detrás de esa controversia permanece una pregunta mucho mayor: ¿cómo puede una niña terminar buscando comida entre desperdicios en las calles de Cuba?