La líder de la oposición cubana Rosa María Payá respondió con firmeza al expresidente colombiano Ernesto Samper, después de que este atribuyera al régimen de La Habana un papel “positivo” en el proceso de paz con las FARC y el envío de médicos cubanos a otros países.
La fundadora de la iniciativa ciudadana Cuba Decide rechazó esa versión y recordó los vínculos históricos del castrismo con las guerrillas marxistas, la explotación de los profesionales sanitarios y la catástrofe económica y humanitaria que atraviesa Cuba.

Samper había asegurado en X que, sin la intervención de Cuba, Colombia no habría podido avanzar hacia la paz con las FARC ni enfrentar al Ejército de Liberación Nacional (ELN). También elogió los servicios prestados por miles de médicos cubanos en diferentes países de América Latina.
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Sin embargo, la respuesta de Payá colocó sobre la mesa la parte de la historia que el exmandatario colombiano omitió: la participación del castrismo en la creación, entrenamiento y respaldo ideológico de movimientos armados en la región.
“Si no hubiera sido por el régimen cubano, no se habría fundado el ELN”, afirmó Rosa María Payá en su publicación.
Payá denuncia la explotación de los médicos cubanos
La líder opositora también desmontó la propaganda construida alrededor de las llamadas misiones médicas. Aunque La Habana presenta estos programas como una expresión de solidaridad internacional, el Estado cubano retiene la mayor parte de los pagos destinados a los profesionales.
Payá recordó que los médicos enviados al extranjero no pueden decidir libremente dónde trabajar y que el régimen llega a apropiarse “de hasta el 90 % de su salario”, además de controlar sus pasaportes y movimientos.
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“De no haber existido el régimen cubano, los médicos cubanos no tendrían que sufrir condiciones de trabajo esclavo en el extranjero”, señaló.
Mientras antiguos gobernantes extranjeros agradecen a la dictadura por exportar profesionales, dentro de Cuba los hospitales carecen de personal, medicamentos, insumos y condiciones elementales. El castrismo convirtió la formación médica en una fuente de ingresos administrada sin transparencia.
La realidad que Samper dejó fuera de su relato
Rosa María Payá responde a Ernesto Samper recordándole también el costo humano de 67 años de comunismo. La activista mencionó el cierre de escuelas, la falta de alimentos para los niños, el abandono de los ancianos y la escasez de medicinas y agua potable.
Mientras la población soporta esa emergencia, el conglomerado militar GAESA controla sectores fundamentales de la economía y maneja miles de millones de dólares fuera del escrutinio público. Para Payá, se trata de recursos arrebatados a los cubanos que no son utilizados para aliviar la crisis nacional.
La fundadora de Cuba Decide también relacionó el intervencionismo castrista con el ascenso y la consolidación autoritaria de Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua. Cuando la estrategia guerrillera no produjo los resultados esperados, La Habana apostó por penetrar las instituciones democráticas y respaldar proyectos que posteriormente desmontaron los contrapesos republicanos.
“Defender a los criminales es complicidad”
Payá sostuvo que la única posibilidad real de superar la crisis pasa por terminar con la dictadura y reconocer el protagonismo de los cubanos que protestan pacíficamente pese a la represión.
“Defender a los criminales en el poder en Cuba no es solo ofender a sus víctimas, es complicidad”, sentenció la líder opositora.

Su mensaje concluyó con una exhortación a los gobiernos del continente para que abandonen la condescendencia con La Habana y se coloquen del lado del pueblo cubano. También dirigió una posdata particularmente incisiva a Samper: “Ahora que sabe, usted podría modificar su versión —no la realidad—, por respeto a la verdad, a los cubanos y a los colombianos”.
La respuesta expone una diferencia esencial: una cosa es reconocer a Cuba como sede de negociaciones y otra muy distinta absolver al régimen que durante décadas promovió la lucha armada, sostuvo dictaduras aliadas y convirtió a sus propios ciudadanos en mercancía política y económica.