La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a provocar fuertes críticas tras salir públicamente en defensa del dictador cubano Raúl Castro luego de la histórica acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Las declaraciones de la mandataria mexicana fueron interpretadas por amplios sectores del exilio cubano como una nueva muestra de cercanía ideológica y complicidad política con el régimen castrista.
Durante una comparecencia ante medios de comunicación, Sheinbaum cuestionó abiertamente la decisión de Washington de procesar ahora al tirano cubano por hechos ocurridos hace tres décadas. La presidenta mexicana minimizó la gravedad del caso y sugirió que no tenía sentido reactivar judicialmente el expediente.
“No sé qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años”, afirmó Sheinbaum al referirse a la imputación federal contra Raúl Castro.
Las palabras de la mandataria generaron indignación entre familiares de las víctimas del derribo de las aeronaves civiles de Hermanos al Rescate, ataque ejecutado el 24 de febrero de 1996 sobre aguas internacionales y en el que murieron los pilotos cubanoamericanos Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
La acusación presentada esta semana por Estados Unidos sostiene que Raúl Castro y otros implicados participaron en una conspiración para derribar las avionetas civiles utilizadas por la organización humanitaria, un hecho considerado durante años como uno de los crímenes más graves atribuidos al aparato militar de la dictadura cubana.
Sheinbaum prefiere defender al dictador cubano que solidarizarse con las familias de las víctimas
Sin embargo, lejos de solidarizarse con las víctimas o exigir justicia, Sheinbaum centró su discurso en atacar la postura estadounidense y acusó a Washington de mantener una política “injerencista” hacia América Latina.
“Ha habido históricamente una visión injerencista de los Estados Unidos”, expresó la presidenta mexicana durante sus declaraciones públicas.
La reacción de Sheinbaum reforzó las críticas que desde hace meses señalan la cercanía política de su administración con gobiernos autoritarios de izquierda en la región, particularmente con las dictaduras de Cuba y Venezuela. Desde su llegada al poder, la mandataria mantuvo la línea diplomática heredada del expresidente Andrés Manuel López Obrador, caracterizada por una defensa constante de La Habana bajo el argumento de la “no intervención”.
Analistas políticos consideran que esa postura terminó convirtiéndose en una forma de blindaje político para el castrismo en medio del creciente aislamiento internacional que enfrenta el régimen cubano por las denuncias de violaciones de derechos humanos, represión contra opositores y encarcelamiento de presos políticos.
Las declaraciones de Sheinbaum ocurrieron precisamente cuando el régimen cubano atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. Cuba enfrenta una profunda crisis económica marcada por apagones masivos, inflación descontrolada, escasez de alimentos, colapso sanitario y un éxodo migratorio sin precedentes.

A ello se sumó recientemente el endurecimiento del discurso de Washington contra figuras históricas del castrismo. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio reiteró en los últimos días que no habrá impunidad para quienes participaron en ataques contra ciudadanos estadounidenses, en referencia al caso Hermanos al Rescate.
La reacción de Sheinbaum también coincidió con manifestaciones organizadas por la maquinaria propagandística del régimen cubano para respaldar públicamente a Raúl Castro tras la acusación federal. Mientras miles de cubanos sobreviven en medio de apagones y hambre, la dictadura movilizó recursos estatales para intentar construir una imagen de apoyo político al exgeneral de 94 años.
El posicionamiento de la mandataria mexicana volvió a abrir el debate sobre la relación entre el gobierno de Morena y las dictaduras latinoamericanas. Críticos de la administración sostienen que el oficialismo mexicano mantiene una narrativa sistemática de respaldo político hacia gobiernos señalados internacionalmente por prácticas represivas y violaciones de libertades fundamentales.
Mientras tanto, el caso contra Raúl Castro continúa generando repercusiones diplomáticas y políticas en todo el continente. Para gran parte del exilio cubano, la acusación federal estadounidense representa un paso histórico después de casi tres décadas de reclamos de justicia por el derribo de las avionetas civiles.
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